Su amor sólo es de película

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México, D.F. / Enero 14.-
La cinta “El turista” lleva el indiscutible y apacible sello del recién conocido director Florian Henckel, y para ser un remake, goza de tanta originalidad y sutileza, que resulta imposible no enamorarse de Angelina Jolie y ver la película hasta el final al mismo tiempo.
Desde que comienza, la historia hipnotiza gracias a su poderoso estilo narrativo, sublime y contundente, elegante e implacable a la vez. La intriga es la carta bajo la manga de Henckel, y no se cansará de jugarla una y otra vez.
El filme tiene una fuerte influencia europea, y no porque esté rodada mayormente en Venecia, sino por el romance que viven los personajes con el guión, con las locaciones, o con elementos más banales como las joyas, el vestuario y la peluquería. Podría decirse que en este sentido es toda una película de culto; que además nos complace con un final sorpresivo que, inexplicablemente está rodeado de humor y romance, a pesar de haberse mantenido siempre en una línea de drama-acción.
Angelina Jolie y Johnny Deep lucen estupendos como pareja protagónica, destacadas actuaciones que se disfruta, sobre todo porque podemos verlos encarnando personajes poco habituales para ellos. Jolie es implacable, bella y espontánea; Deep, gracioso y risueño. Y los diálogos que ambos comparten son fáciles y maravillosos.
“El turista” es una de esas películas inclasificables que se distancia del Hollywood atormentado de hoy, y busca en la mezcla de géneros, un cine fresco, moderno y apasionante, en este caso con un toque de glamour aportado por la Jolie, quien en ocasiones nos recuerda a Audrey Hepburn y en otras a la mismísima Sofía Loren, paseándose cómodamente por atuendos y accesorios que, indiscutiblemente, enriquecen la historia.

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