Reynosa, Tamps. / Julio 8.-
¿Cuántas veces de niño, y no tan niño, usted ha soñado con hacer un gol que clasifique a su país para la final de un Mundial?, cuestionan en la página de fifa.com
Bueno, a esa ilusión agréguele convertir no uno sino dos tantos, el segundo de ellos de media chilena, sobre la hora y con la cabeza vendada.
Sólo así sabrá lo que se siente ser Julio Enrique Gómez, el héroe de México ante Alemania en el 3-2 con que se saldó la semifinal de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2011.
“Uno puede soñar con goles importantes, pero esto supera cualquier cosa”, dice Gómez a FIFA.com minutos después de la victoria, todavía mareado por el golpe que sufrió durante el empate de México.
“En la última jugada le dije a Giovani (Casillas), ‘ve tú a rematar que yo con la venda no puedo’, pero él me respondió que me parara allí donde terminó cayéndome el balón. Cuando vi que me quedó atrás, no tenía otra que aventarme la chilena, y por suerte entró”, rememora el número 8, quien recibió siete puntos de sutura tras el partido.
El corte, dicho está, se produjo en el momento en que el tiro de esquina de Jorge Espericueta se transformaba en gol olímpico, dándole al dueño de casa el transitorio 2-2. “Lo que recuerdo es ir a buscar el centro y el choque. De golpe, se me puso todo blanco y no podía abrir los ojos. Cuando me vi la playera con sangre me asusté mucho, pero después fui calmándome”, narra Gómez.
A pesar de la recomendación médica, el futbolista de Pachuca pidió continuar. “El doctor me dijo ‘ya párale, no puedes seguir’, pero yo sabía que no quedaban más cambios, y no iba a dejar el equipo con diez. Así que le dije ‘véndenme, hagan lo que quieran, pero yo voy a seguir’”, recuerda este volante por de derecha de largo recorrido y gran despliegue físico. El resto es historia conocida…
Cuando vi que me quedó atrás, no tenía otra que aventarme la chilena, y por suerte entró Julio Gómez, sobre su segundo gol ante Alemania
Guiños del destino
Nacido en la ciudad de Tampico, Tamaulipas, Gómez es el único jugador del plantel de Raúl Gutiérrez que ya ha debutado en la primera división de su país. Ese momento inolvidable llegó el 22 de enero de este año, cuando los Tuzos visitaron al Santos Laguna… ¡en el mismo estadio donde le marcó los dos goles a Alemania!
El primero, anotado al minuto 3 del partido, tuvo su marca registrada: acompañó la jugada por su sector, hizo la diagonal y terminó definiendo como delantero centro. “Es parte de mi trabajo, de lo que me pide Raúl (Gutiérrez). Cuando vi que Jorge (Caballero) iba a echar el centro, me anticipé al defensor alemán y cabeceé como pude”, relata.
Con respecto al desempeño de México ante los teutones, quienes le dieron vuelta el partido, Julio va al grano.
“Al equipo lo vi bien, acoplado, apostando a su juego habitual. Eso sí, no podemos confiarnos nunca. Por suerte, tuvimos una gran reacción y demostramos que los partidos duran noventa minutos”, analiza Gómez, quien también marcara el tanto del triunfo ante Congo por la fase de grupos cerca del epílogo.
En el horizonte del mediocampista hay un escenario repleto de historia para el duelo decisivo ante Uruguay.
“Pensar en el Azteca lleno me genera una alegría inmensa, porque quiere decir que hemos logrado llegar la final. Es un premio a tanto sacrificio, pero no nos vamos a conformar ahora. Queda un partido muy difícil ante un rival que conocemos bien. En el último amistoso que jugamos con ellos nos ganaron 6-2, así que esta podría ser una linda revancha”, concluye.


