Chivas completa la obra ante Tigres y avanza a semifinales

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Monterrey, N.L. / Mayo 8.-
Cuando la grandeza va de la mano con la historia sólo puede esperarse que ambas se combinen en un día trascendental para la institución más ganadora del futbol mexicano.
Este sábado esto ocurrió en el estadio Universitario, pues el Guadalajara ratificó el dicho que dicta que “el que pega primero, pega dos veces” para eliminar al superlíder Tigres y festejar de la mejor manera posible sus 105 años de existencia que se cumplen precisamente el domingo.
El cuadro más ganador en la historia del futbol mexicano golpeó con fuerza en el estadio Omnilife al victimar a los felinos al son de 3-1 y rubricó su pase con un empate a un tanto (2-4 global), para cumplir con su historia, esa que dice que cuando gana un partido por dos o más goles de diferencia clasifica sí o sí, y aún más, sin perder el duelo de vuelta.
El regalo de Chivas para su afición en este aniversario fue el pase a las semifinales del torneo Clausura 2011, logrado con tesón, empuje y una defensa que por momentos rayó en lo heroico.
Pieza vital de la épica hazaña de salir vivos fue el guardameta Luis Ernesto Michel. La valla del 1 del Guadalajara fue violada en una sola ocasión por el ídolo de la afición felina, Héctor Raúl Mancilla, con un sólido remate de cabeza, al cual el cancerbero no pudo llegar.
Mancigol fue el que liberó el grito ahogado de las 45 mil gargantas desesperadas de ver cómo los “4 fantásticos” –mote que se ganaron los ofensivos extranjeros de Tigres entre su afición- se cansaron de errar en 12 ocasiones antes del sólido frentazo del andino. El grito “sí se puede” sonó en todo San Nicolás de los Garza, desde entonces.
Fue una desesperación acumulada, que creció con el paso de los minutos y que se desbordó con la expulsión de Juninho, quien apenas al inicio de la segunda parte fue expulsado por Mauricio Morales, tras una clara falta sobre Alberto Medina, quien se enfilaba en posición franca de gol sobre la meta de Cirilo Saucedo.
Eso sí, el Rebaño Sagrado no cumplió su promesa: aún no pasaban 24 horas de la victoria parcial en el Omnilife, cuando desde Verde Valle surgió la consigna de no resignarse a defender su resultado, a ofender y buscar agredir a Tigres, con todo y lo que implicaba jugar en el Universitario. Aún así, Chivas durmió con una letal inyección a los felinos.
Y el festejo pudo redondearse en la segunda mitad, justo después del 1-0 de mancilla, cuando Marco Fabián recibió una falta dentro del área que el árbitro cobró como penalti, y pese a que éste desperdició su oportunidad, al fallar en su disparo y estrellar en el poste el contrarremate, el capitán de Chivas, Héctor Reynoso, tuvo su revancha, de esas que sólo el futbol sabe dar, al empujar la pelota que rebotó en su vientre bajo, para incrustarse en el arco de manera agónica.
Con ello, el líder de la zaga rojiblanca tuvo su desquite tres semanas después. Ante Santos falló dos penaltis, al Rebaño le costaron muy caro, y anoche fue el artífice letal de la clasificación rojiblanca.
En este feliz aniversario de Chivas, no pudo darle un mejor regalo a su afición que el pase a las semifinales, el cual no acariciaba desde el Apertura 2007. Otra vez le aplicó la maldición al superlíder, pegó primero en la eliminatoria, y pegó duro.

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