Ahora que el director de la Lotería Nacional, Miguel Ángel Jiménez, decidió retirarse del cargo a 67 días de haberlo asumido para que lo investiguen por presunto desvío de recursos, hagamos un poco de historia del nacimiento de esta institución “para la beneficencia pública”, como dice su eslogan.
La Lotería Nacional nace hace 237 años cuando el rey de España Carlos III y el virrey Marqués de Croix deciden aprobar el proyecto de Francisco Xavier de Sarría.
De acuerdo a la página web de la Corporación Iberoamericana de Loterías y Apuestas de Estado, el argumento de De Sarría para que se constituyera este organismo, fue “aprovechar la pasión por el juego de los habitantes del nuevo continente, con un sentido moral y moderno”.
Así, con el nombre de Real Lotería General de la Nueva España se realiza el primer sorteo el 13 de mayo de 1771.
Más de 200 años han transcurrido para que esta institución que siempre, según dicen los gobiernos en turno, se ha manejado con absoluta transparencia y honestidad, se muestre en este abril del 2008, como lo que es: La caja chica del gobierno federal para financiar actividades que van más allá de la asistencia pública.
La historia muestra esta afirmación, ya que los recursos generados a través de la compra de billetes para el sorteo de cantidades millonarias, se ha destinado a financiar movimientos políticos como el apoyo económico de la insurgencia, en los tiempos del virrey Félix María Calleja.
Después los fondos se destinaron a objetivos más nobles, como financiar becas para estudiar arte en Europa o para traer obras de importantes artistas a México.
Luego sirvió para ayudar a la población en la época de invasiones extranjeras y guerras civiles.
Posteriormente el presidente Benito Juárez eleva la Lotería Nacional a rango constitucional, prohibiendo otras loterías. Luego es suspendida por Venustiano Carranza y retomada más tarde por Adolfo de la Huerta, quien decreta que la Lotería sea parte de la Secretaría de Hacienda y determina que sus acciones sean para la beneficencia pública.
Años más tarde la Lotería se reorganiza y se pone bajo las órdenes de la Secretaría de Gobernación, que es la que regula los juegos y sorteos, pero sólo le da carta abierta para estar cerca, con todos los millones que genera, de las actividades políticas.
Mucho agua ha corrido debajo de los puentes desde aquellos tiempos hasta hoy, pero en el fondo no cambiaron las cosas, la Lotería Nacional nunca ha mostrado sus verdaderos números.
Los mexicanos continuamos ignorando cuánto genera por la venta de millones y millones de billetes anualmente.
Y lo más importante, ignoramos a dónde va a parar el dinero que recauda.
Bueno, en estos días parece que sí sabremos que tres millones de pesos se irían a financiar la campaña de candidatos panistas en Yucatán, según lo señalan diversas publicaciones periodísticas de esa entidad, donde se acusa a Miguel Ángel Jiménez, de desviar recursos de la institución.
Somos un país de simuladores, el gobierno hace como que presenta cuentas claras de la Lotería y nosotros hacemos como que les creemos.
Quienes manejan esta institución están obligados a clarificar las cuentas, a mostrar cifra a cifra cuánto se recauda y a dónde va a parar el dinero.
Ya estuvo que cada gobierno, sin importar su filiación pública se sirva libremente de esta institución que debería de atender las necesidades de la gente pobre de este país.


