Nos volvieron a robar

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El nuevo manoteador de la caja de las galletas (tesorero estatal) de Tamaulipas, Jorge Ábrego Adame, dijo el pasado 17 de enero, que se han invertido 12 mil millones de pesos en seguridad pública en los cuatro años del gobierno de Egidio Torre Cantú.

¿Han visto avance estimados lectores en tal materia?

Dicen que construyeron tres cuarteles (en Ciudad Mier, San Fernando y Mante), uno no los conoce, pero ¿qué tantos detalles o lujos puede tener una instalación de esa naturaleza, que cueste tanto dinero, si no pasan de ser barracas o grandes jacalones de cuatro paredes?
Y suponiendo sin conceder, que fueran una instalaciones de primera, el resultado ya lo vimos, estamos para llorar en tal materia de combate al delito.

Antes que Ábrego Adame entrara a manotear el capital del estado, el 12 de julio, Miguel González Salum, anterior mangoneador del mismo tesoro estatal, dijo que sólo para ese año 2014 y con tal fin, se habían destinado 2 mil 150 millones de pesos.

¡Carajo!, eso sólo quiere decir una, dos o hasta tres cosas; a) que estos hombres nos han robado; b) que lo invertido ha servido para nada; c) ambas situaciones negativas.

Según como está el abarrote en tal materia, sobre todo en el norte y en el sur de la entidad, sin faltar los sobresaltos en el mero centro de Ciudad Victoria (o sea todo el territorio cuerudo), podemos decir que Tamaulipas es un estado fallido, no tiene otro calificativo.

Creemos que 12 mil millones de pesos “invertidos” y pese a ello, estar casi a la par de Michoacán y Guerrero (datos aportados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, así que ni para dónde hacerse), nos dice a los tamaulipecos que estamos amolados, por donde se le quiera ver.

Somos de los territorios más golpeados por tan lesivo flagelo y ni nuestra autoridad local, ni tampoco la federal, han podido con el paquete, pese a la supuesta estratosférica suma de dinero ya citada, dizque aterrizado para tal combate.

Nuevo León, sí hizo su tarea, ¿recuerdan cuando de nuestras tierras, “la mala cosa” se extendió hacia el estado reynero y que por unos años, aquello también fue un infierno, casi como el tamaulipeco, con “fiestas” por sus calles, todos los días y a todas horas?

Pues bien, hoy los expertos en la materia, avalados por agrupaciones civiles, indican que los vecinos, sí hicieron su tarea.

¿Entonces los nuestros sólo tiraron 12 mil millones de pesos?

¿QUÉ PODÍAMOS ESPERAR?
¿Y que podíamos esperar de esta gente, si no resuelven las bajas que ellos, entre sus distinguidas cabezas, como partido político, han sufrido “en carne propia”, (si es que se nos permite la entrecomillada frase para resaltar el directo agravio sufrido y no saldado)?
Mucho menos se iban a preocupar por proteger al pueblo.

‘ALTO IMPACTO’
Perdonen nuestra atrevida apreciación, pero el pueblo no quiere que se combata el ahora pomposamente llamado delito de “alto impacto” (secuestros, desapariciones y homicidios), sino el delito del fuero común (verdaderamente de alto impacto), ese ilícito que le pega a diario y en cada momento a toda la sociedad, o sea, el robo patrimonial, en su persona, en su hogar o en su pequeño negocio.

Lo mismo que el que se moleste a sus hijos, el tenerlos en latente peligro a manos de violadores u otros delitos del fuero común.

El delito de verdadero alto impacto, es ese, el que nos pega a todos, todos los días y todo el santo día.

Alto impacto no es el que se anden matando maleantes o que las fuerzas armadas los anden cazando y que en ese trajín propio de ellos, por mala suerte, una bala corte la vida de un inocente.

Un plagio o una desaparición entre gente de dudosa reputación no es de “alto impacto”, de grave, pero muy grave impacto sería que esa víctima sea un inocente, pero son los menos.

RETOMANDO EL TEMA
Así que Egidio Torre Cantú lleva cuatro años simulando pelear por los tamaulipecos, pero no pudo resolver tan siquiera un singular caso muy cercano a él, cuanti menos los delitos de “alto” y de “bajo” impacto que nos afectan a nosotros.

Y todavía le quedan dos años, “los de Hidalgo” (diría nuestra raza sarcástica), para invertirle otro miles de millones de pesos a la seguridad pública de Tamaulipas.

Sí que estamos amolados con esta gente.

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