El caso del empleado del Oxxo ubicado cerca de la Escuela Normal Cuauhtémoc, quien de su bolsillo pagó los dulces de una niña, ante la pena de la mamá de la pequeña, que por ser muy pobre y con un marido recién desempleado, no tenía para cubrir las golosinas, es un ejemplo que debe cundir entre la ciudadanía.
El muchacho se ha vuelto notorio en las redes sociales, es “viral” o “trending topic”, lo que significa que la gente está transmitiendo el noble gesto de un ciudadano, algo que sin duda, muchos más lo hacen a diario, es decir, ayudar al menos favorecido, darle la mano al más necesitado.
En Nuevo Laredo somos más los buenos, que los políticos y que los bandidos – y viceversa-, eso no nos quepa la menor duda.
Deseamos que la acción de este buen muchacho, alcance el grado más viral posible, para que nos mueva a muchos más.
Gracias damos a la persona que subió al Facebook tan positivo y humanitario gesto, él también merece los créditos.
SUBAMOS MÁS CASOS
Lo ideal es que la red social estuviera llena todos los días por positivos sucesos similares a éste del empleado del Oxxo.
Estamos seguros que hay cientos en nuestro amado Nuevo Laredo, hemos vivido como testigos una buena cantidad.
Saber y compartir cosas de bien, positivas, es lo nuestro, debe serlo.
Que ya no nos la pasemos comentando en las redes, quiénes son las últimas víctimas de nuestra colonia o de nuestro núcleo de familiares y de amistades.
Ni tampoco al pueblo le interesa conocer los nombres de quiénes son los candidatos partidistas políticos de esta última oleada electoral, ni quiénes de los usuarios en las redes los apoyan traen pintadas tales siglas institucionales, porque quieren vivir del erario en la próxima administración municipal o Congreso.
Debería implementar el gobierno municipal un reconocimiento a este muchacho del Oxxo (quien tampoco gana un dineral de sueldo, que digamos, lo cual convierte su gesto humanitario, en algo doblemente ejemplar).
Y también la administración local, motivar a más de esto, con concursos o algo similar, pues somos decenas de millares los que tenemos un teléfono celular con cámara de fotos y de video.
Y si no, por cuenta nuestra de cada uno, de los propios habitantes, hagamos que tales gestos amables, nobles se conozcan y se multipliquen.
Que tales acciones dignas de imitarse, inunden las redes sociales.
SOMOS EL CAMBIO
Porque nosotros, los ciudadanos, somos ese cambio que queremos de nuestra ciudad, porque nos debe quedar claro que la comunidad, lo que sucede en nuestro entorno, en el territorio, eso no va a cambiar, sino cambiamos nosotros, es a nosotros a quien nos corresponde tal cosa.
Somos los seres humanos de esta población los que debemos cambiar y cambiarlo, nadie va a venir con varita mágica o poder divino (ni de adentro, ni de fuera, ni mucho menos alguien super natural o extraterrestre) a modificar el estado de las cosas.
Así como a este ambiente violento, delictivo, nocivo, irrespetuoso, hosco, grosero, insultante y de lo peor, todos nos adaptamos rápidamente (nos “metamorfoseamos” a ser irrespetuosos, groseros, insultativos y atropelladores del prójimo y de los derechos de éste), así debemos imitar al muchacho del Oxxo, así debemos de cambiar para bien, a como éramos antes.
Por eso, este ejemplo, en el que un joven asalariado se desprende por humanidad, caridad y excelente corazón, de unos cuantos pesos (pocos, pero bien sudados para ganarlos, pues es alguien que no devenga un gran salario), de repente se volvió casi mágico.
Magia para repartir, es la que tenemos todos los nuevolaredenses en nuestro corazón, en nuestra alma, entonces ¡saquémosla a flote!
Alguien dijo que somos más los buenos que los malos, no hay más verdad que esa, pues entonces copiemos, adoptemos los gestos nobles y positivos de nuestro prójimo, de nuestro ser querido, del amigo cercano.
Y ya dejemos atrás nuestras poses de “muy malditos”, que ni nos quedan, ni nos van.
Una carretada de aplausos al muchacho del Oxxo y a quien lo volvió viral.


