Los chotas estatales se plantaron en el chante de un gobernador falto de palabra, injusto e insensible, la Policía Estatal de Tamaulipas, “Fuerza Tamaulipas”, no aguantó más y se apersonaron en casa de Egidio Torre Cantú, allá en Vicky City, para hacérsela de tosferina, se organizaron para armarle un buen Pancho, todo ello con justísima razón.
Y como no, si tienen un año padeciendo la falta del pago de viáticos y otras prestaciones, incluso el propio salario lo traen bien raboneado o caciqueado, el Ejecutivo estatal les ha quedado bastante mal, no tiene palabra, les ha incumplido, ha empeñado su dicho, les ha asegurado abatir los adeudos, pero no lo ha hecho.
Y eso, definitivamente no lo van a dejar pasar los garrotecas de Fuerza Tamaulipas o Policía Estatal.
Ante un hombre de mala palabra, falto de honestidad -cuando empeñas tu palabra y no cumples, estás jodido, ya nadie cree en ti-, los elementos de seguridad pública, decidieron tomar medidas más apremiantes.
Y plantarse ante la casa de quien les ha quedado mal, es justo, bien pensado.
NI VUELTA DE HOJA
No se puede confiar, claro que no, en un hombre que públicamente dijo una cosa, por sí o por medio de sus subordinados, y simplemente no cumplió.
Sí, en efecto, no les cumplió, pues dijeron él y sus secretarios de gobierno y de finanzas, que en enero o a más tardar en la primera semana de febrero, les subsanaba el adeudo a todos los policías y no fue así.
Ya el lunes se va este mes “del amor y la amistad” y para nuestros garrotecas, ni amor, ni amistad, ni lana, ni prestaciones.
Faltó a su palabra el Gobernador, esto no tiene otro nombre, es un “mala paga”.
Estimado lector padre de familia, aquí les va una preguntota, si usted les asegura a sus hijos que los va a llevar a tal sitio de diversión o que les va hacer tal regalo porque se lo tienen ganado (excelentes calificaciones escolares, limpiaron la casa, sacaron la basura, asearon el patio, lavaron el coche), pero usted no les cumple, ¿qué sucede? ¿Cómo queda usted ante ellos?
Así los policías estatales, ellos no están pidiendo un obsequio, sólo están reclamando lo que se han ganado con su trabajo, nada más.
Pero después de fregarse fuera de casa, lejos de los suyos, ¿qué es lo que tienen? Tienen un “papá” mentiroso, irresponsable, falto de palabra, incumplido e injusto.
Eso es lo que tienen los policías de Tamaulipas.
BONITA SEGURIDAD PÚBLICA
Ya nos podemos imaginar la calidad del trabajo de estos policías, del celo y el profesionalismo, la dedicación y la actitud, sobre todo cuando un chota de esos viene a Nuevo Laredo o a Miguel Alemán, desde Tampico o El Mante y no trae ni para comer, ni para enviarle algo de dinero a su esposa y a sus hijos.
Les prometieron dinero, trabajaron por esa paga, esos viáticos, por las prestaciones acordadas y resulta que no les han cumplido, ¡y ya tienen un año así!
Díganos usted, estimado lector, ¿cuál es la calificación o la calidad del trabajo de un policía que con todo derecho está descontento, disgustado, incómodo, molesto, preocupado por los suyos, con hambre y con todos los demás calificativos o condiciones negativas que usted, amable ciudadano, desee agregar a esa situación laboral gobierno-policías?
HOY VIENE PEÑA NIETO
Lúzcase Gobernador, hoy con el Presidente de la República de visita en Tamaulipas, usted finja firme liderazgo y estricto control en todos los asuntos y responsabilidades del estado.
Aun y cuando su estado es un soberano despapaye, se desmorona como rancio polvorón Marinela.
Hoy que estará en el sur del estado, nada menos que el Ejecutivo nacional, usted esmérese en parecer el gobernador número uno del país, lo más ingón de la administración pública, como si Tamaulipas estuviera con madre, cual si fuera el estado -por decir algo- con la mejor seguridad pública de las 32 entidades de la nación.
¡Si ni a los policías les paga!
Los chotas deberían manifestarse allá donde andará Peña Nieto, pero que éste los vea, nada más para que ponga como garapiñado a Egidio Torre Cantú.
Un estado con una Policía mal pagada, es un estado a merced de la delincuencia, el propio policía se puede volver tal, un maleante.
Y en cualquier rincón del país, eso no es nada difícil y sí muy común.
El garroteca con la mano en la cintura, fácil y con la zurda se puede cambiar de equipo, pasarse a las filas del rival, así de sencillo, así de simple.
Pero usted no se preocupe señor Torre Cantú, usted con madre, todo está perfecto.


