Cruzar a Laredo, Texas

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Cruzar a Laredo, Texas, a partir del 28 de abril, estará en chino y será todo un suplicio. A muchas señoras de Nuevo Laredo se les acabará su deporte favorito, o sea, el ir a “mondadear al otro lado”, porque hasta el carril SENTRI se pondrá infamemente lento.

¿Por qué desde este ya cercano 28 de abril? Porque a partir de tal fecha, ya no podrán cruzar a Estados Unidos, los 12 mil vehículos diarios que en promedio, hoy lo hacen por el Puente I o Puerta de las Américas.

Tales millares de coches que a diario enfilaban al país del norte por esa la plancha más vieja, ahora deberán hacerlo por los andenes regulares del paso Juárez- Lincoln o por el carril SENTRI de dicho puente, o bien, por el Puente Solidaridad, de Colombia, Nuevo León.

Hoy día, hasta 26 mil carros ligeros o de visitantes, residentes fronterizos o turistas, cruzan ¡solamente por el Puente II! o paso internacional Juárez-Lincoln, ni se diga en días de fiesta y vacaciones para muchos.

Súmenle los que acostumbran hacerlo por el puente viejo (ya dijimos, 12 mil en promedio diario) y el susto será mayúsculo para todos nosotros.

Alguien dirá, pues me voy a pie o me compro una bicicleta y me lanzo a Laredo, Texas, por el puente más antiguo, sí, pero serán miles los que tendrán esa misma idea, peor aún, los que por cuestión laboral, de negocio o de emergencia, obligadamente tendrán que hacer eso.

CAMBIAR HÁBITOS
Hablando de los obligados, ¿para cuántos coterráneos les gusta que sean ciudadanos norteamericanos, que viven en Nuevo Laredo, pero que trabajan o tienen negocios en Laredo, Texas?, lo mismo que gente que radica en ambas ciudades; o bien, hay quienes casi a diario van a lado texano a comprar insumos para sus negocios que tienen en la frontera mexicana.

¿Serán 35 mil, más de 50 mil? Sin duda que mucha gente de aquí a finales del siguiente año 2017, tendrá que bajarle dos o tres rayitas a su intensidad de querer ir a cada rato a Laredo, Texas.

Tal vez no sea perceptible o calculable, palpable o contable, lo que tal situación en cuestión económica provocará en estas hermanas ciudades, pero definitivamente que sí afectará, ¡y mucho!, a los negocios de uno y otro lado del río Bravo o río Grande.

El comercio transfronterizo se trastocará irremediablemente, la misma relación familiar de quienes tenemos parientes en una y otra ciudad, también sufrirá.

Pero las obras de remodelación, modernización y ampliación son muy necesarias en ambos puentes.

Obtener el SENTRI para muchos, monetariamente hablando, tal vez no sea más que una inversión o simplemente tengan los medios económicos para hacerlo (hoy son 4 mil 907 pesos anuales en el lado mexicano y un promedio de 122.50 dólares por persona en un periodo de cinco años en Estados Unidos).

Pero ya dijimos, el SENTRI también se volverá un martirio para muchos, a menos que la autoridad norteamericana abra más casetas en el Puente Juárez-Lincoln, tal vez cuatro, cinco o seis.

Pero y ¿los chiveros regios, saraperos, tuneros, corregidores, tapatíos y chilangos? ¿Qué va a pasar con ellos? ¿Se van a ir por Colombia, Nuevo León? ¿Los odiaremos más por considerar que vienen a ocupar nuestros espacios?

Será el sereno, pero el comercio texano ama a esos visitantes del interior de México, los de las grandes compras.

¿QUE VAS A DÓNDE?

Un viajecito familiar “al otro lado” tendrá que ser de madrugada, ya no más vueltas recurrentes diurnas para ir a echarnos una hamburguesa de a dólar y a rellenar el vaso de coca como cinco veces.

Se reducirán las veces que nos aplastaremos en el Mall Del Norte, por dos o tres horas, para disfrutar del aire acondicionado y a tijeretear gente, destrozando con nuestra lengua a medio mundo, conocidos y desconocidos.

Lo bueno que hay una firma comercial que abre toda la noche, para ir a hacernos patos, en lo que amanece y se despierta Laredo, Texas, sus tiendas.

¿O vamos a molestar a la sangre que tenemos en Laredo, Texas, para que nos dejen quedarnos una noche a dormir?

Esto se va a poner bastante bueno, sobre todo que ya se anunció que los trabajos durarán entre 15 y 18 meses, como ya dijimos, se calcula, que para finales del próximo año, todo volverá a la “normalidad”.

Pero ¿saben qué? Insistimos en que urgen esas obras en los dos puertos fronterizos-aduaneros gabachos.

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