Sorpresas del 5 de junio

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Hay entidades en donde las elecciones se espera deparen una mayúscula sorpresa en los resultados del 5 de junio. No se diga en Tamaulipas, que respira agitación por todos sus poros. O Puebla, donde su gobernador Moreno Valle está sufriendo para ver repuntar a su “gallo”.

Pero lo increíble será que gane el PRD en Tlaxcala, mientras que en Zacatecas y en la Ciudad de México se apunte un sonoro triunfo MORENA, cuyo dueño ya sabemos es Andrés Manuel López Obrador. Entretanto, en Veracruz el PAN-PRD en las encuestas está arriba del PRI-PANAL-PV, en una campaña política de lodo en que lo irracional se mezcla con la sana aspiración de un proceso limpio, sin mancha.

La disputa por la gubernatura en Tlaxcala ha encendido el ánimo en las elecciones de 60 alcaldías y 15 diputaciones de mayoría relativa, más diez de representación proporcional. Y ha calentado el ambiente este proceso porque históricamente había sido tierra del PRI, a la buena o a la mala como se acostumbraba antes con este partido-gobierno, pero luego ha pasado a ser gobernada por el PAN y también por el PRD, regresando de nuevo al Tricolor.

Pero llama mucho la atención porque es de los estados más pequeños, con una lista nominal de 879 mil electores, y, sin embargo, el agarrón está a tope, con dominio en las encuestas del partido de “Los Chuchos”, es decir el amarillo intenso, pero seguido muy de cerca por el PAN y los montoneros del PRI.

A su vez en Veracruz, mucho más extenso geográficamente y en población que Tlaxcala, la pelea se centra en el puntero en las encuestas, el PAN-PRD, dejando muy atrás a la coalición del PRI que no se ha podido reponer del pésimo gobierno de Javier Duarte, el asesino de periodistas y corrupto heredero de otro rata de marca como lo es Fidel Herrera. Pero el listado nominal de 5.6 millones de electores, es decir el 6.8 por ciento del nacional, no da para amarrar como seguro a nadie, especialmente si se impone el “voto útil”.

Sin embargo, en Zacatecas, con 1.1 millones de electores sí hay novedad: David Monreal, de la familia caciquil que no se ha despegado de López Obrador, está atropellando al PRI por el pésimo trabajo de su actual gobernador Miguel Alonso Reyes y sus hermanos denunciados por corrupción, quedándose lejos en sus aspiraciones el PAN-PRD, junto con el PES, el PT, la Independiente Alma Ollervides y el independiente Rogelio Soto.

Mientras tanto, en Baja California se elegirá a 5 alcaldes y 17 diputados de mayoría relativa más ocho de representación proporcional, y aquí el PAN podría ganar Tijuana, el PRI Playas de Rosarito, Tecate y Mexicali, mientras que Ensenada está en veremos por un severo empate técnico en las encuestas entre el PAN y el PRI.

Finalmente, en la ciudad de México se votará por 60 diputados constituyentes de representación proporcional para transformarse de Distrito Federal en Ciudad de México. Y luego continuará el nombramiento del resto de los legisladores que tendrán a su cargo la tarea de la nueva Constitución. Y, quiérase o no, aquí el que parte el queso de la mayoría es Andrés Manuel López Obrador con su MORENA.

Como conclusión de lo que se viene a partir del 5 de junio podríamos señalar el triste papel de los candidatos independientes, porque excepto en Chihuahua, donde ha sido visible el empresario Barraza, en las demás entidades están más fríos que un muerto. La realidad es que los partidos tradicionales son los dominantes y ahora MORENA.

Por tanto, aventurando un pronóstico los conocedores apuestan que el PRI conservará Chihuahua, Durango, Hidalgo y Quintana Roo, y recuperará Oaxaca, Puebla y Sinaloa, pero, ¡para irse de espaldas!, conjeturan que el PAN ganará otra vez Aguascalientes, ahora en manos del PRI, y también se vestirán de azul ¡Tamaulipas y Veracruz!, mientras que el PRD se embolsará Tlaxcala y MORENA gobernará Zacatecas.

Cada quien sus preferencias e inclinaciones partidistas. Lo importante es que prevalezca la paz en todo México y que se respete la voluntad de los electores aunque no les parezca a los trogloditas del poder. Sufragio efectivo y que gane el que la gente quiera, aunque se equivoque esa misma gente. Ya pagará caro sus consecuencias u obligará al elegido a irse por el camino correcto y a aprender de la decepción para cuando se ofrezca otra vez, como en Nuevo León ha ocurrido con el famoso “Bronco”, y su abrupto descenso en la aprobación general.

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