Laredo es la segunda ciudad más pobre de ¡todo! Estados Unidos, en comunidades con más de 65 mil habitantes. Lo dice el censo nacional, pero también -y esto lo asegura el FBI- es por mucho, una de las más seguras en cuanto a delitos graves como homicidios, abusos sexuales, heridas con arma, robos violentos y otros delitos graves.
Este contraste nos deja bien parados; es cierto, a nadie le gusta ser pobre (económicamente hablando), las estadísticas, los números y las ecuaciones en el orden social, hablan de que nuestra gente es muy necesitada.
Pero demasiado decente, o sea, apurada, pero íntegra.
En pobreza extrema, sólo la región de Harlingen-Brownsville están arriba de nosotros y la de McAllen-Edinburg-Mission, atrás nuestro.
Es así que el sureste texano, colindante con México, es la parte más pobre de la Unión Americana, ¡de toda la nación! Se dice fácil, pero no lo es.
IGUAL SE DICE FÁCIL
Pero lo destacable es que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha dado a Laredo el honroso sitio 11 entre las ciudades más seguras de Estados Unidos.
Y es la única frontera con la nación azteca, ninguna otra acercada a 100 millas de la guardarraya, de hecho, sólo hay dos ciudades reconocidas en Texas, la otra es la municipalidad llamada Plano, 23.3 millas al norte de Dallas, muy lejos del río Bravo.
Reportajes separados sobre los temas, por parte de nuestro compañero Francisco Díaz, nos movieron a mencionarlos esta vez juntos. También de acuerdo con datos que tenemos del pasado, sobre todo en delincuencia y agencias de la ley.
Es mucha la pobreza, pero también bastante bajo el delito, algo que se antoja increíble. Laredo tiene un 31.8 por ciento de pobreza, sus familias no ganan arriba de 24 mil dólares anuales, es decir, acumulando los ingresos de la pareja o lo que perciban al año dos miembros de un mismo clan que trabajen.
Y también en ese mismo rasero, el 32 por ciento de los residentes, reciben ayuda alimentaria gubernamental, las famosas “estampillas”.
DELITO SE DESPLOMA
Laredo, en el año 2009 era número uno en robo de vehículos, pero se pusieron a trabajar y en el 2013 cayó al 135 lugar en la nación.
Y así ha seguido bajando en los siguientes o últimos tres años, de hecho son siete años consecutivos, disminuyendo las cifras de hurto de automotores, de un año comparado con el inmediato anterior.
Cabe aclarar, que estas cifras no son aportadas por la Policía local, sino que es información de las compañías de seguro a nivel nacional y del propio FBI, lo cual le da una validez enorme.
Violaciones sexuales cometidas por desconocidos, asesinatos entre propios y extraños, atracos graves con arma de fuego, disparos y sangre, de eso, afortunadamente Laredo está muy lejos.
Y bien dice el diputado federal Henry Cuellar, que siempre pintan a la frontera con México, pero no la conocen esos que la descalifican.
Sí, Hollywood y la pantalla grande no nos bajan de ser una zona de guerra, un sitio vedado para estar, donde un ciudadano decente e inofensivo no puede ni de broma, ni por equivocación, asomarse a estos lares.
Siendo que en Washington, Distrito de Columbia, capital de la nación, se cometen infinidad de homicidios que en Laredo.
Esta ciudad texana lleva nueve homicidios este año 2016, en el 2013 sólo fueron tres. Y Washington, con 658 mil 800 habitantes (2014), el año más bajo de homicidios fue en el 2012 con 92; pero en 1991 fueron 479; y en el año 2000 “bajaron a solamente” 242 muertes violentas.
Detroit, Chicago, Columbus, Nueva York, ni qué decir, igual de elevadas que las cifras de la capital, ni se diga en robos, atracos, lesiones serias y otros delitos más serios.
HAMBRE Y ORGULLO
En Laredo y la región se reparten 30 mil despensas cada mes, por parte del Banco de Alimentos del Sur de Texas, más de 60 mil personas con hambre.
Y los niños comen gratis todos los días después de ser alimentados en clases, esto en los Kids Café, del South Texas Food Bank, patrocinados por muchas firmas y apuntalados por los bondadosos residentes que hacen sus periódicos donativos.
El año pasado se brindaron platillos calientes a 175 mil menores.
Sin olvidar que hay otros sitios de ayuda como Casa Betania, que a diario alimenta a cientos o millares de residentes locales, desde el amanecer hasta el anochecer.
Somos pobres, pero honrados, humildes y decentes.


