El lago Orizatlán: la historia se convirtió en piedra en Reynosa; video

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Reynosa, Tam.-
Fue hace mucho tiempo cuando don Jerónimo Monterrubio Cervantes, llegó a Reynosa, procedente de San Felipe Orizatlán, Hidalgo, en el año 1952.

Fue en esta tierra calera echó raíces. Con su esposa, doña Susana Amador García, procreó siete hijos: Miguel, Mercedes, Noé, María, Jerónimo, Ezequiel y Susana.

También, levantó un rancho. Todo esto, allá por 1958. En un principio, era sólo un rancho agricultor y ganadero, pero luego quiso “hacerle más” y pensó en un lago.

Sería un lago artificial… y también habría una construcción en medio. Así que, las remodelaciones a su propiedad, ubicada rumbo a la carretera a Río Bravo, cerca de la colonia Almaguer, iniciaron en 1966 por el casco del lugar, que años después, sería el restaurante, cuando don Jerónimo quiso compartir con los reynosenses su campirano legado personal, un magnífico escenario al aire libre en donde la historia se convertiría en piedra.

Amante de la historia de México, don Jerónimo construyó estatuas en su propiedad, que entre los mezquites y los huizaches del lugar, se asomaran los insignes personajes de las gestas heroicas de nuestro país, alfombrados del zacate y las nopaleras; también aquellos, productos de los mitos y leyendas. Pero… ¡él no era escultor!

Merodeando por las cercanías de su rancho, don Jerónimo vio una construcción que llamó su atención: Una pirámide. No era una obra arquitectónica prehispánica, sino más bien, actual, pero con las características del arte precolombino y albergaba un mercado de artesanías.

Era el Indian Market. La edificación aún se puede ver, lateral a la carretera que lleva a la vecina ciudad de Río Bravo, cerca del aeropuerto de Reynosa.

Don Catarino Hernández fue una de las personas que participó en la construcción de esta pirámide. Un sencillo albañil, que se convertiría en escultor a solicitud de don Jerónimo, quien lo contrató para trabajar en su rancho y levantar las más de 50 estatuas, construidas burdamente con varilla y cemento. Ambos trabajaron a la par.

Don Catarino tuvo que lidiar con el fuerte temperamento del dueño del rancho, que era sumamente perfeccionista.

Y así nació el Lago Orizatlán, en lo que sería primero, un racho particular y después, un lugar de recreo abierto al público, en donde disfrutaron muchos reynosenses de la década de los 70´s de los años 1900, pues había una gran alberca construida sobre el nivel del piso, decorada con detalles prehispánicos, a la usanza de las piletas de agua de los ranchos… y una más, como chapoteadero, para los pequeños.

En el restaurante, vendían tortas y “sodas”, y a donde las personas corrieran, se encontraban con un serio Benito Juárez sosteniendo en sus manos Las leyes de Reforma, a un enérgico Miguel Hidalgo rompiendo las cadenas de la esclavitud o a un Fray Juan de Zumárraga defendiendo a un indígena de un militar español.

Había dos cosas que impresionaban del lugar. Una, era la enorme escultura, situada en la entrada del sitio, de un poderoso indio. La recia figura impresionaba, dando la bienvenida a los paseantes que iban a celebrar el “Día de la coneja”, un cumpleaños o simplemente, de picnic. No se sabe nada de ella. Ni tampoco de los otros conjuntos escultóricos, como la Decena Trágica o la alegoría de “¡Tierra y libertad!” con Emiliano Zapata, que flanqueaban la pequeña brecha desde la entrada hasta el centro del lugar.

La otra escultura que sorprendía, era la del símbolo emblemático de la fundación de Tenochtitlan. Una gran águila, con sus alas abiertas y en su pico, la serpiente, fue situada en el centro del lago artificial del rancho… ¡Era como Texcoco! La majestuosa figura, aún se puede ver en los ya abandonados terrenos de lo que fue Orizatlán.

Maximiliano y Carlota, Hernán Cortés y el árbol de la Noche Triste, el Pípila, doña Josefa Ortiz de Domínguez, Adán y Eva, la Piedra del Sol, Cuauhtémoc, son algunas de las esculturas que aún se conservan en el lugar, herencia de don Jerónimo, quien, como ya no podía mantenerlo, vendió el rancho en el año de 1976 a Juan Gastélum Castro, quien fundó ahí la Facultad de Veterinaria de la entonces Universidad Valle del Bravo… en las puertas de madera del viejo casco, aún están las calcomanías indicando las aulas.

La carrera ofrecida por la institución no tuvo tanta demanda. El lugar se abandonó. Con el tiempo y ante el crecimiento de la industria maquiladora, empezó a fraccionarse para su venta. Las esculturas de la brecha de la entrada fueron quitadas e iniciaron la construcción de una carretera… la que lleva al puente Reynosa-Pharr.

Algunas esculturas fueron llevadas al Centro Recreativo Campestre, el de los “petroleros”; otras, a ranchos particulares y muchas más, demolidas.

Del legado cultural de don Jerónimo Monterrubio Cervantes quedaron sólo vestigios, cuando él tenía la esperanza de que alguien continuara con ese proyecto.

Ahora el esplendor del Lago Orizatlán se puede ver sólo en fotografías de la época y en las narraciones de personas que admiraron la belleza del sitio. Es escenario para proyectos fotográficos o cinematográficos amateurs, para investigaciones estudiantiles con la inquietud de rescatar la herencia primitiva del lugar.

A pesar de su hermetismo referente al tema de Orizatlán –externando su decepción por la condición actual del sitio-, se charló con el señor Jerónimo Monterrubio Amador, hijo del fundador del rancho. “Ya no está en manos de nuestra familia hacer nada” –dijo.

Hace 4 años, haciendo alusión a un artículo publicado en el blog personal de quien esto escribe, Jerónimo Monterrubio Rodríguez expresó: “Hola, soy nieto de Jerónimo Monterrubio Cervantes, gracias por la nota, me dio mucho gusto saber que existe interés en el patrimonio que mi abuelo dejó”.

Algunos, han intentado restaurar las figuras, pintarlas e incluso, limpiar el área. Cualquier persona puede entrar y salir de ahí, no hay quien cuide, no hay un custodio de las estatuas, no hay quien resguarde la historia.

El Lago Orizatlán, después de ser un sitio donde la historia se convirtió en piedra, ya no existe… se volvió historia.

Tomado de YouTube:

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