Los diputados aprobaron el martes por la noche el seguro de desempleo, pero lo que no explicaron es que crearlo, requirió destinar parte de las aportaciones patronales equivalentes al 5 por ciento del salario base que se destina a la vivienda de interés social.
Como quien dice, jalan la cobija y desprotegen otras áreas con tal de darle cumplimiento a lo que establece la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, que apenas hace unos días acaba de dar su informe donde señala a México como uno de los países, junto con Chile, más desiguales en los beneficios sociales y que carece del seguro contra desempleo.
El tema no es tan sencillo, porque crear un seguro, que habrá que ver en qué condiciones podrá ser cobrado, tendría que haber significado contar con ingresos que permitieran hacerlo, o bien, reorganizar el gasto, pero sin afectar áreas vitales de interés social, como es la vivienda, o el seguro popular, por ejemplo.
El gobierno federal optó por lo más sencillo, en lugar de revisar los gastos de su burocracia, optó por afectar a los trabajadores, reduciéndoles el financiamiento para viviendas.
Resolver una cuestión necesaria, como es el seguro de desempleo en un país donde la oferta de trabajo es pobre e insuficiente, afectando a un rubro tan importante como la vivienda no puede considerarse un paso adelante en el buen manejo de las finanzas públicas.
Bien hubiera estado que el gobierno informara la reducción de gastos superfluos, como viajes, pago de celulares, pensiones altísimas para su personal consentido, gastos en seguros médicos mayores o una revisión de los gastos en seguridad, que poco resultado dan a la ciudadanía, y destinarlos a cubrir el seguro aprobado por los legisladores.
Sin, por ello, tener que afectar áreas primordiales para los trabajadores.
Por lo anterior, no es fortuito que las bancadas del PAN y de la izquierda se opusieran a la creación del seguro, que dejará, seguro, sin vivienda a miles de trabajadores en el país.
¿DONDE ESTAS ANGELICA?
Qué raro. Los días 18 y 19 del presente mes se llevó a cabo la Primera Reunión de Titulares del DIF, a la que por cierto, sólo asistieron 20 esposas de gobernadores, en la que no estuvo la principal cabeza de este organismo a nivel nacional: Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto, según se puede constatar en la fotografía y en el boletín de prensa que repartieron a medios de comunicación.
En otros tiempos era impensado que una reunión de este nivel, uno, no tuviera la representación de todos los estados del país y dos, que no asistiera la esposa del presidente en turno.
Estuvo sí, la esposa de Miguel Ángel Osorio Chong, Laura Vargas, quien es la directora del DIF nacional y quien mueve el pandero en este organismo. Por ser la primera reunión de este tipo en el año, se podría pensar que tendría que estar necesariamente la esposa de Peña Nieto.
Cuando cosas así suceden, da a pensar que el rumor de que Rivera sólo es una figura decorativa a modo para el actual presidente, es verdadero.
El DIF, como tantas cosas en este país tiene que ser renovado. La figura de las primeras damas de los municipios, de los Estados y de México, debería superarse y concentrar la realización de actividades de beneficio a la familia, a la niñez, a la vejez y todos esos programas dentro de las actividades normales de una secretaría.
Así de una vez se estaría dando cumplimiento a la igualdad de la que tanto hablan los gobiernos de todos los niveles y los legisladores, porque sin duda, el que haya una primera dama en los municipios, Estados y el país, deja en desventaja al resto de las mujeres mexicanas.
Cambiar ese modelo sin duda es difícil, pero no imposible. En este mes de la mujer, alguien tiene que empezar a destruir mitos, como ése, de la primera dama. Y que sea la autoridad legalmente elegida por los ciudadanos la que cumpla con las responsabilidades de atención a todos los estratos de la población, sin etiquetas, ni programas elaborados con presupuestos oscuros que no son sometidos a auditorías.
Ese sería un buen paso para eliminar la desigualdad que hace a las mujeres ser de primera y de segunda, aquellas que son primeras damas y quienes no lo son, que, resulta, es la mayoría absoluta de las mexicanas.
Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @derrotero_mx


