Es domingo a las 7:00 de la madrugada y recibo una llamada que me despierta: “hola m’ijo, cómo estás güerco, te hablaba para que me dijeras si es de día o de noche”.
Era mi amá Esther, con este encierramiento no se da cuenta ni qué hora es.
Con 90 años es señalada como factor de riesgo en esta pandemia. La hipertensión, diabetes, obesidad, insuficiencia renal crónica, enfermedad cardiovascular, asma son señaladas como comorbilidades, con dos que tengas y el Covid pos ya eres parte de las estadísticas fatales.
Pero ella no tiene nada de eso, está más sana que tú y que yo juntos.
Es independiente y se sabe calentar su comida, sabe guisar una salsa de tomate sin chile, aunque a veces se le olvida las cosas.
“Ay, ya huele a quemado, córrele a apagar la estufa”, me dijo una vez.
Lo malo es que ya batalla mucho para caminar y se la pasa lamentándose por lo que está ocurriendo en el mundo.
“No te vayas a enojar, pero llegas, te quitas los zapatos, los dejas en la entrada y te metes de inmediato a bañarte”, me dijo hace como dos semanas cuando fui a Monterrey.
Ella recibe y desinfecta todo el mandado que llega a la casa. Saca su Microdina y baña las latas, cajas, verduras y frutas, no vaya a ser que venga el Covid pegado por ahí.
Me muero por abrazar a mi amá, pero ahorita no se puede hacer por precaución.
Ya uno de mis brodis me dijo que no vaya a verla porque la pongo en peligro, que la salude desde las rejas de la entrada de la casa, y yo ya me estoy desesperando porque esto del Covid no se acaba y seguimos en ascuas para saber cuándo volveremos a la antigua normalidad.
Ya no sales a la calle a comer unos tacos de dudosa procedencia como dendenantes, no te vaya a salir una bola con picos verde, se te pegue en el cogote y no puedas respirar.
Ahora dicen que los alimentos “ya no saben igual” y no es cuestión de ponerle un poco de sal del Himalaya, sino que es otro síntoma de tener Coronavirus.
Pos yo sigo disfrutando mis huevitos motuleños, que ya me estoy convenciendo que son mejores los de Sanborns que los de Vips, donde por cierto he visto clientes sin cubrebocas.
A mi sobrino de 3 años David Manuel no lo dejaron entrar al IHop, quesque los niños corren peligro, ¿por será que unos sí y otros no? Porque en algunos restaurantes sí dejaron entrar al chamaquillo, aunque el área de juegos esté clausurada.
De esto de la edad, si tú brodi sumas 60, no te hagas, entras dentro de la estadística, así que toma tus provisiones, que nos sean fritangas, come saludable y quédate en tu casa.
Es inevitable dejar de hablar de esto del Covid que nos tiene enclaustrados. Cuando empezó en marzo, pensábamos que te terminaría en mayo. Luego lueguito nos cerraron la border para ir a la pulga Hidalgo o al mall de McAllen. Y empezó la locura.
Quesque con cerrar la border se aplacaba la contagiadera del Covid, pero siguen pasando chorro de gente que son residentes y ciudadanos de los States.
Entonces digo, ónde está el control, porque apenas unas semanas la Coepris se puso dura acá en Reynosaville regresando paisanos por no usar cubrebocas o porque iban más de dos cristianos por mueble. Pero ya se les olvidó. Será que los paisanos son los que traen la activación económica en la ciudad.
Mi amigo de Carlos Jr, y no es el de las hamburguers, vende puras provisiones esenciales pa’ lo que nos quedamos de este lado del río Grande: Cheetos y nieve de Oreo cookies, cereales de Trix, salchichas de Oscar Mayer, como si acá no las vendieran en los HEBs, pero ahí andamos de guatosos, con las ansias de probar algo que sepa a Texas.
Cuando vayan a HEB chequen la parte de las nieves de galón, están muy escasas, sí que somos bien argüenderos, por algo acá en el Valle están de los más chubbys del país, entonces no se quejen si les da el Covid, porque con ese factor de riesgo están casi sentenciados.
Comer saludable debe ser una de nuestras preocupaciones en esta cuarentena. Por eso la Rosa María me dice que cambie los Cheetos Flaming Hot de bolsa gigante por un plato de fruta y las Coca Colas de dos litros bien heladas por un vaso de limonada con poca azúcar, más saludable que una gaseosa que solo entripa la panza.
No estoy yo para dar consejos de nutrición, pero hay que huirle a las pizzas de sartén de Dominos, no tienes porqué acabártela tú solo, prueba una rebanada y si tienes las juerzas mejor cómete una quesadilla pero de queso panela. Si a esa le agregas una rebanada de aguacate y cambias tu catsup por pico de gallo, estás como en el Golden Corral.
Y si salen a la calle usen cubrebocas y no se quejen que este encierramiento que es cosa de todos: le tocó a gringos, italianos, franceses, brasileños… y por supuesto a los mexicanos.


