(Minions, 2015)
Ya estaba cantado que los secuaces de Gru tuvieran su propia cinta.
Los enanitos amarillos de uno dos ojos, según sea el caso, participan en esta precuela familiar chispeante y llena de buen humor, que los muestra como evolucionaron a lo largo de las épocas.
Del estudio Illumination, que trajo también Mi Villano Favorito, de donde sale directamente el spin off, se presenta esta odisea en el que el chiste es ver a los pequeños seres hacer tonterías. Su gracia es que son inocentes, ingenuos y muy voluntariosos.
Aquí avanzan a través del tiempo: se presentan en diversas épocas, haciendo travesuras y escapando de peligros, desde la época de las cavernas, pasando por los hunos y las guerras napoleónicas, hasta llegar al siglo XX, donde se encuentran con la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra. Y tienen que detener a una malvada villana Scarlett Overkill, que quiere dominar el mundo.
Aunque dialogan entre ellos, los minions utilizan un lenguaje inteligible y, para quien los ve, es como si no hablaran. Se conducen a señas, pero, sobre todo, describen sus intenciones con sus actos y con una muy bien acabada animación de la filial de Universal Pictures.
Aunque tiene algunos buenos chistes y referencias pop, que podrán ser comprendidas por adultos, los minions obtendrán más atención de los niños.
Es una cinta divertida.
(PG. Orientación de los padres)
Netflix
@LucianoCamposG


