Los punteros corren peligro

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En estos tiempos de democracia a la mexicana, o partidocracia, como guste usted llamarla, han existido candidatas y candidatos que puntean en las encuestas, pero que, a la vuelta de escasos días o meses, acaban extraña o lógicamente sucumbiendo, y no precisamente por el rival más fuerte.

Ejemplos hay varios. Sin ir tan lejos, aquí en el vecino estado de Nuevo León, desde antes de que iniciara el proceso electoral local pasado, la abanderada de Morena, la expriista Clara Luz Flores Carrales se enfilaba para ser la primera gobernadora nuevoleonesa.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como partido, andaba bien en este estado norteño en 2021, que es mucho decir, por tratarse de un estado donde históricamente la derecha se impone por doquier, pero donde también los programas sociales marca AMLO son tan benévolos como en resto del país.

En Nuevo León el PRI de Adrián de la Garza y de los medinistas tenían una fuerte estructura, por lo que al arrancar el proceso para suceder al Bronco el tricolor salía en segundo lugar, mientras Samuel García y su MC estaban en un lejano tercer sitio.

En el caso Nuevo León se conjugaron varios factores para que el escenario cambiara con el paso de los días, pero no cabe duda que el video que dio a conocer con bombo y platillo el priista Adrián de la Garza para exhibir a Clara Luz, quien efectivamente no solo conocía, sino que habló con Keith Raniere, fue un golpe casi letal para la exalcaldesa de Escobedo.

Primero con la mentira, luego con su silencio, Clara Luz Flores, arropada por los priistas antimedinistas, se desplomó más de 15 puntos; paradójicamente el priista subió uno o dos puntos, pero el beneficiado directo fue el hoy gobernador nuevoleonés Samuel García, quien con una efectiva estrategia, sobre todo en redes sociales, propuso desterrar la vieja política que representaban Clara y Adrián.

Bueno, se vendió bien el entonces candidato, aunque el hoy gobernador ha dejado mucho que desear.

Así se cayó la puntera de Nuevo León.

En el caso de Guerrero, Morena reaccionó a tiempo y desbancó al puntero (que tenía acusaciones por agresión sexual) dejándolo tras bambalinas, pero con el nombre de su hija en la boleta, quien a la postre obtuvo la gubernatura.

En el año 2006, cuando Andrés Manuel López Obrador compite por primera ocasión por la Presidencia de la República, las preferencias electorales le favorecían frente a Felipe Calderón, del PAN y Roberto Madrazo del PRI.

Esta vez, el puntero fue víctima de una guerra más que sucia por parte del sistema, el PAN, con Fox en la Presidencia, el PRI como aliado y la famosa mafia del poder cuyos enormes beneficios estaban en juego si llegaba, lo que ellos y la mayor parte de medios de comunicación llamaban: “el peligro para México”.

El fraude se orquestó desde la campaña electoral, con una cargada de “búfalos” de medios de comunicación, empresarios y todos los beneficiados de siempre, y el día de la jornada electoral, con irregularidades que a final de cuentan influyen en resultado electoral.

El puntero de 2006 “perdía” por 0.7 puntos porcentuales, mientras el sistema imponía a Calderón.

Como puede verse, los registros de descarrilamiento de punteros son por motivos diversos.

Sin embargo, cuando el puntero o la puntera incurre en mentiras y cuando es objeto de acusaciones graves sin poder probar lo contario, es más que obvio que se avecinan problemas.

El exceso de confianza, el no ver ni escuchar a los asesores o rodearse de gente inepta, son también factores que afectan sobremanera y pueden también hacer perder a cualquier aspirante, así vaya arriba en los estudios demoscópicos.

Luego entonces, es cierto, en la guerra electoral: no hay que tener cola, ni mentir, ni marearse. Y ojo con el sistema, con la guerra sucia y las campañas de bots en las redes sociales, donde operan los amantes de las fake news.

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