Hacerla de bronca

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Retar, ponerles ultimátum, allanar, acusar y regañar públicamente, descalificar, denostar y en resumen, hacérsela de bronca a todos por todo: al congreso, a los partidos de oposición, a los empresarios, a los agricultores, a ex gobernadores y ex funcionarios, a fiscales, a los estados vecinos, al crimen organizado y hasta a los enemigos imaginarios, no es -por mucho- una estrategia inteligente. Si la “estrategia” es hacérsela de bronca a todos y por todo, sin medir fuerzas, sin elegir las batallas, sin calcular los tiempos, ni modular el discurso, ni moderar las palabras, sin coordinar las acciones y sin aterrizar los planes o proyectos; la susodicha estrategia no solo no sirve ni como “marketing” político, sino que resulta pírrica y muy contraproducente, no solo para el gobernante y su gobierno, sino para el estado en general. No importa qué tan buena o justa sea la intención.

Este no era el momento para enfrentarse bravucona e impulsivamente con todos, sino para crear alianzas estratégicas sólidas y frentes comunes. Pero, desafortunadamente, sin aliados estratégicos sólidos, seguros y sinceros, Samuel está empezando a quedarse solo y ya se vislumbran también fracturas y grietas con sus colaboradores más cercanos. Cual si hubiéramos puesto los defectos más notorios de la personalidad de nuestros pasados gobernadores: la broncudez, la soberbia, la doble- moral, la prepotencia, lo “hijo-de-papi”, el complejo de “patroncito”, el falso populismo y el endoso de culpas -(por citar a algunos rasgos)-, e hiciéramos con esos ingredientes un “licuado”, probablemente obtendríamos una mezcla muy parecida a lo que hoy vemos en Samuel.

Si bien el tono y el timbre de voz, las poses, la narrativa, los ademanes, las expresiones y los gestos del gobernador comienzan a chocar, también es cierto que el hiper-adverso contexto de las crisis de seguridad, salud, agua, movilidad, corrupción, calidad del aire y demás calamidades, en nada ayudan…Pero si el “capitán” se la hace de bronca a todos cuando el barco se nos está hundiendo, lo único que va a producir es un amotinamiento. No hay nada peor que una mala estrategia en un mal momento.

Espero que, por el bien de Nuevo León, Samuel se de cuenta de que se está auto-acorralando al optar por escupir la bronca ríspida por sobre el exhorto a la colaboración solidaria. En política no es bueno quedarse solo ni hacerla de bronca tan temprano.

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