Reynosa, Tam.-
Virginio López López, ejidatario y compositor de corridos y música norteña de la región, decidió dejar la siembra en sus parcelas en el ejido Tepehuaje de Díaz Ordaz y se vino a radicar a Reynosa, donde desde hace cuatro años hace artesanías con madera de mezquite en plena calle, en la colonia Rodríguez.
Oriundo del Rancho La Pescada de Comales, municipio de Camargo, “El Diamante”, como conocen al compositor de canciones, ha vivido gran parte de sus 61 años en Díaz Ordaz, pero desde hace unos ocho años está avecinado en Reynosa.
Quienes pasan por la calle San Luis Potosí entre Guanajuato y Nuevo León de la conocida colonia de esta frontera, pueden ver a don Virginio usando su sierra para hacer cortes en troncos de mezquite de diferentes tamaños, o bien taladrando o lijando piezas, que luego convierte en tablas para cortar verdura, tablas para taqueros, parrilleros y hasta molcajetes, nichos para santos y vasijas.
Apenas hace unos cuatro años un hombre que pasó por ahí donde actualmente está viviendo le pidió su sierra y le dijo que iba a hacer un molcajete de madera, ya que se dedicaba a la venta de estos artículos.
“Yo lo miré como le hizo los cortes al tronco que él llevaba y vi como hizo el molcajete, sin patas, sin agarradera, sencillo y se fue. Luego yo conseguí madera rústica y empecé a hacer tablas que quedaban bonitas y se vendían muy bien, unas para cocina, otros como figuras rústicas o centros de mesa, y así empecé, aprendiendo y buscando ideas en mi cabeza para hacer más cosas”, platica.
“El Diamante de Tamaulipas”, como gusta que le llamen, sembraba sorgo y maíz en sus parcelas, mismas que ahora le trabajan unos conocidos en Díaz Ordaz, mientras él le da rienda suelta a su hobby, lo que le deja dinero para subsistir.
No tiene propiamente un taller, pues trabaja en la calle, enfrente de la casa de su pareja, y solo usa de herramientas una sierrra, un machete, un taladro, y en ocasiones emplea barniz.
“Trabajo la madera rústica, sin medida, puro ojo, sin nivel, pero quedan muy bien y a la gente les gusta mucho todo lo que hago”.
Virginio exhibe toda su mercancía en la banqueta y tiene su página de Facebook (Virginio López López) El Diamante de Tamaulipas-compositior, donde algunos clientes lo contactan, aunque muchos acuden directamente al sitio donde se encuentra.
Dice que la naturaleza es maravillosa pues unos troncos de mezquite que trabaja, traen la forma de un corazón, mismos que él trabaja, ya sea con corteza o sin ella, y los transforma en bases para arreglos de centros de mesa para bodas o XV años.
Comenta que en general en la vida ha corrido con mucha suerte, pues tanto en el campo, en la composición como en el trabajo artesanal le ido muy bien.
Recuerda que una vez fue hasta él el ganadero Eulalio Guerra Guerra, del rancho Santa Lucía, a quien le vendió varias piezas y quedó muy agradecido.
“Me dijo que cuando batallara u ocupara troncos de mezquite que fuera a su rancho, hablara con el encargado para que me diera todo lo que necesitara. Y así ha sido, ahí me surto de madera, le hago algo de limpieza en las orillas del rancho y me traigo los troncos que aquí trabajo. Me los da don Eulalio, gracias a Dios”.
En el bazar de piezas de mezquite de Don Virginio uno puede conseguir una base para centro de mesa o una tabla para cortar desde 100, 150 pesos, hasta piezas más grandes y trabajadas que cuestan entre 500 y 2 mil pesos.
“Mire, por ejemplo esta tabla-molcajete, es un trabajo muy bueno, ya está vendido viene por él al rato, se va para los Estados Unidos… lo di a buen precio, porque el cliente me compró un nicho de San Juditas, un nicho con la Virgen de Guadalupe y una tortillera. Entonces lo di en 150 dólares”, comenta.





