“Una injusticia en cualquier parte, es una amenaza a la justicia de cualquier lugar” esta es una de las emblemáticas frases dichas por Martin Luther King, activista afroamericano que luchó en contra de la discriminación racial y la guerra, usando vía pacífica. Al igual que Mahatma Gandhi, en la India, ambos alzaron la voz logrando que resonara fuerte y haciendo vibrar muchos corazones.
Ante tal legado, no es de extrañar que sus descendientes sigan pronunciándose a favor de aquellos seres humanos a los que se les ha arrancado ese derecho. Tal es el caso de Alveda King, sobrina de Luther King, quien en una carta a favor de la vida, evocó el famoso discurso de su tío, ¡Yo tengo un sueño hoy!, aludiendo que ese sueño seguía en peligro, sus palabras fueron; “¿Cómo puede permanecer el «sueño» si asesinamos a los niños? Cada bebé abortado es como un esclavo en el vientre de su madre. La madre decide su destino.”.
Para Alveda, como afroamericana y heredera de un legado que toma como propio, la historia del aborto es muy diferente a lo que se promueve en el “discurso oficial”, ella sabe qué a través del aborto se ha matado a una inmensidad de afroamericanos, ya que fue precisamente a ese sector de la población al que iba dirigido el “control de la natalidad”. Las clínicas abortivas se ubicaban en barrios pobres donde sus habitantes en su mayoría eran de piel negra o latinos.
No es un secreto que la fundadora de Planned Parenthood (la empresa con más clínicas abortivas del mundo, superando incluso el número de restaurantes McDonald’s), Margaret Sanger apoyaba la eugenesia. En 1939, escribió “no queremos que se corra la voz de que queremos eliminar a la población negra”, en una carta dirigida al Dr. Clarence Gamble sobre su “Proyecto Negro”.
Sanger habló sobre el control de la natalidad, como la herramienta adecuada para llegar a esa sociedad ideal donde solo los más aptos y con recursos económicos nacieran, es decir; aborto para las mujeres pobres y negras de los Estados Unidos.
Hoy, en que el tema del aborto se ha polarizado tanto, hay falacias que se repiten constantemente a fin de promover si no el apoyo ciudadano, al menos la indiferencia complaciente, que legitime la reforma de los códigos penales de las entidades que aún protegen la vida. Una de ellas es que las muertes maternas son provocadas por abortos clandestinos; esto es falso, ya que el aborto legal o ilegal es peligroso y así lo demuestran dos casos conocidos, Keyla Jones y María del Valle, ambas fallecieron en el trascurso de un aborto legal con medicamentos y que no hubieran sido públicos de no ser porque la familia dio su testimonio. Además, se suelen “inflar” las cifras de muertes por abortos clandestinos, en realidad las tasas de muerte por aborto en México son muy bajas, según el INEGI en el 2019 fueron 36, y esta cifra no se especifica si fueron por abortos espontáneos o provocados. Esta cifra es muy pequeña si se compara con casi 8 mil muertes anuales por cáncer de mama en México, aspecto de salud para el que hay insuficientes recursos públicos que se traduce en falta de medicamentos y citas retrasadas en el sector salud.
Otro argumento que se esgrime para defender la despenalización es; “la adolescente violada obligada a parir”, esto lo dicen con frecuencia quienes promueven el aborto, tal vez ignorando que desde hace muchos años el aborto por violación es legal en todo el país.
Ahora que hay tanto acceso a la información, conocer lo que se esconde detrás del aborto, es más sencillo, lo complicado es hacer valer el derecho, puesto que existe una intolerancia institucionalizada, lo vemos con la forma en que se ha expresado el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo, quien llama “anti derechos” a quienes se atreven a alzar la voz para pedir que se respete la vida de todas las personas desde la concepción.
Y aquí diría el ministro, que a los concebidos no nacidos no se les considera “persona”, así que para poder dar una respuesta a su nivel, debo retomar lo dicho por quien fue su colega, el exministro de la SCJN, Salvador Aguirre Anguiano, para quien el status jurídico de los seres humanos en el vientre, es precisamente el de “persona”, ya que “no puede entenderse, en ninguna forma, que existan seres humanos que no sean personas: todo ser por el hecho de participar de la especie humana, debe ser considerado y tratado como persona.”
El negar lo anterior ha llevado a muchos países, incluyendo nuestra nación, ha discriminar a seres humanos a quienes, por circunstancias biológicas y temporales o de raza, no se les considere personas, afirmaba Aguirre Anguiano cuando defendía el derecho a la vida desde el aspecto legal, dejando en claro que “si bien es cierto que toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada el número y espaciamiento de sus hijos, también lo es que no es lo mismo decidir tener un hijo, a decidir deshacerse de uno, aprovechándose de su invisibilidad.”
El ir contra el derecho natural, ha llevado a que cada gobierno legisle a su propio criterio en qué momento se debe proteger la vida humana; para algunos un feto de 12 semanas ya tiene derecho a que su vida se respete, pero en otros hasta la semana 14, e incluso llegando a los extremos como el estado de Nueva York en Estados Unidos, que permiten el aborto por cualquier motivo hasta el sexto mes de embarazo.
Esto deja de manifiesto que la aplicación del criterio legal de unas cuentas personas, fija el derecho a vivir arbitrariamente a juicio de la ley en turno, violando el derecho a la “no discriminación” porque bajo la óptica actual algunos fetos tienen más derechos que otros. Un ejemplo sucede en España, cuando se diagnostica a la embarazada que su hijo tiene síndrome Down, el aborto tardío es permitido y recomendado, aun cuando el peligro para la mujer aumenta, pero abriendo más las posibilidades de lucrar con esta práctica como lo que realmente es; un negocio.
Por lo pronto seguiremos viendo este tema en las noticias, conforme se sigue avanzando, por un lado, en la despenalización del aborto; por el otro, en la lucha por el derecho a nacer de todos los seres humanos y apostando por la educación, la información y la concientización desde el hogar, para que nuestras hijas e hijos no tengan que recurrir a un aborto, con todos los riesgos y secuelas que genera, como aparente solución a un problema.


