Las Tigres y el milagro

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En unas horas se agotaron los boletos para el juego de vuelta de la final femenil entre Tigres contra América; los machistas aficionados de futbol, y de clóset (aunque se enojen, y me vale), empiezan a voltear a las Amazonas como probables campeonas.

¿Qué está sucediendo? ¿Por qué ese milagro casi guadalupano? ¿Será que en unas horas aterrizarán los extraterrestres cabezones? ¿Qué rifarán en en estadio? ¿Acaso los calzoncillos sudados con aroma francés de Gignac?

Cualquiera que haya sido el motivo de este inesperado interés por las chicas, a la LigaMX Femenil no le estorba que se levanten las pasiones y se hable de ellas cuando se jugarán los dos partidos definitorios: el viernes 11 en el Coloso de Santa Úrsula, y el lunes 14 en el estadio Universitario.

A nivel Nuevo León este despertar de la afición futbolera interesada cada semana, no en las mujeres sino en los hombres, tuvo que ver con la eliminación de las Rayadas en el reciente Clásico regio por parte del equipo de Sinergia Deportiva en la instancia de semifinales.

Por eso los seguidores felinos, quienes se ausentan en una cantidad aproximada a los 32 mil cuando juegan las Amazonas de locales, pero que atiborran las gradas para ver a Gignac, Pizarro y Nahuel, esta vez vaciaron la taquilla en unas horas. Y también el cáncer de los revendedores que nunca faltarán para hacer su negocio.

Cierto que la eliminación del Mundial 2023 de la selección tricolor en el pasado torneo de Concacaf, celebrado en verano en Monterrey, desnudó la realidad del balompié femenil.

Ante ese fracaso también los clubes Tigres y Rayados han invertido en traer entrenadoras y jugadoras mexicanas y foráneas que seguramente sirven de motivación para el crecimiento del nivel de niñas y adolescentes. Hay miles de semillitas. Sólo hay que regarlas, abonarlas y dejarlas crecer.

Conozco un caso muy cercano, de un vecino de la colonia que su hija de nueve años tomaba clases de ballet. Pero fue a unos partidos del torneo de Concacaf y le dijo a sus papás que ya no quiere ir a vestir mallas y bailar de puntitas, y ahora quiere practicar el futbol.

En lo personal he procurado asistir en familia a los partidos de Tigres y Rayadas, sin ningún apasionamiento, sólo por apoyar a la Liga que, ciertamente, de no ser por las asistencias, la venta de playeras, cerveza, comida y refrescos en los estadios locales, y en América y Guadalajara, sería un rotundo fracaso como negocio.

Estoy seguro que el lunes el estadio Universitario estará lleno. No cabrá una alma más. Una asistencia que sólo lo aseguraba un Clásico. Y espero que el machismo, la misoginia y el desprecio por el futbol femenil vaya en descenso.

¡Vamos Tigres!

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