Día del hombre… ¿por qué?, y… ¿todos son iguales?

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Había visto antes que equis fecha se celebra el “Día Internacional del Hombre”, si, equis fecha, porque la atención que le puse no me permite ni si quiera recordar en qué fecha fue; pero, bueno, ahora la tiene.

Así que me di a la tarea de investigar y resulta que surgió el 1999 en Trinidad y Tobago, y de ahí, se extendió a más de 60 países de las Naciones Unidas, y en México no es la excepción; aunque así que digamos, festejar, festejar, pues…

Según mi perspectiva, es un día que para la mayoría de las personas pasa desapercibido, o si está presente es por memes en los que aparecen hombres empujándose solitos al pastel o en celebraciones existentes, lo cierto es que, parecen tomarlo con mucho humor.

La finalidad de esta conmemoración según la Organización Panamericana de la Salud es “enfocarse en la salud de los hombres y del niño, la mejora de las relaciones de género, la promoción de la igualdad de género, y la puesta en relieve de modelos masculinos positivos”.

Sin necesidad de meternos en debates, y enfocándonos únicamente en este tema, lo cierto es que, sobre todo en Latinoamerica, debido a la cultura predominante, los hombres sufren, muchas veces en silencio, porque el mostrar sus sentimientos los hace ver vulnerables.

“Los hombres no lloran”, “sea hombre”, “eres el hombre de la casa”, “los hombres son la cabeza de la familia”, “pareces vieja”, entre muchas otras, han sido un lastre eterno para ellos, y les ha impedido expresar sentimientos, emociones, deseos y necesidades.

Al final de cuentas, ¿también son seres humanos no?, respiran, sienten, piensan, ne-ce-si-tan.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el 2021, los hombres tuvieron una tasa de suicidios de 10.9 por cada 100 mil, mientras que en las mujeres es de 2.4 por cada 100 mil, ¿coincidencia?, no lo creo.

Temer, sufrir, extrañar, padecer, carecer, en silencio, es duro; pero lo es aún más frente a la mirada inquisidora de una sociedad que está atenta a la cantidad de testosterona que despiden en cada uno de sus actos, no vaya siendo que los hombres se nos pongan sensibles.

La guerra entre sexos no se ha terminado, por el contrario, a la par de los movimientos sociales se ha acrecentado, y se ha estereotipado al sexo masculino, y muchos hombres se han sido metidos al costal de “todos son iguales”, y la verdad es que no.

Es como si dijéramos que todas las mujeres son buenas madres, y déjenme decirles que no, tampoco.
“Hay de todo en la viña del Señor”, y aplica para todo; así que si, así como hay malos, también hay buenos: esposos, padres, hermanos, hijos, novios, etc.

Hay padres solteros que han sacado solos a sus hijos adelante; hay hijos responsables que velan por el bienestar de sus padres; hay esposos y novios entregados y dedicados a sus parejas.

¿Recuerdan el estereotipo del mexicano dormido con un sombrerote, un zarape, un sombrero y la botella, bajo la sombra de un cactus?, bueno, en mi vida he usado un zarape, ni un sombrero de ese tipo; los únicos cactus de ese tamaño los he visto en Coahuila y no, no me quedé dormida en alguno de ellos, así que no, no todos los mexicanos somos iguales… ¿por qué los hombres si?

Así que vamos quitándonos esas ideas, porque para algunas cosas si somos muy innovadores y estamos “muy en onda”, “como dice la chaviza”; pero para otras, si estamos bastante vintage.

Si a su alrededor tiene un buen hombre, en el ámbito que sea, reconózcaselo, no solo hoy, en cualquier oportunidad que tenga; y si usted que lee esto es un buen hombre, que le valga gorro cuando escuche el “todos los hombres son iguales”, que no le caiga el saco y siga dignificando y siendo un ejemplo para su género.

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