POR José Luis Amaro
No quiero parecer perico parlante repetitivo como lo serán todos los periodistas y comentaristas “resultadistas” que echarán sus críticas tremendistas contra el Tata Martino, diciendo que “hubiera” alineado a Funes Mori.
Como se dice siempre, “el hubiera no existe”.
Martino le apostó al empate que era un marcador favorable a México, pero no le resultó por una falla de marcación a Messi en el primer gol argentino, quien incluso se dio el lujo de recibir el balón, pararlo y acomodarse para tirar al arco mexicano, contando con la fortuna que su disparo salió raso y colocado al ángulo inferior izquierdo de Ochoa.
Ya el segundo gol, un golazo, fue consecuencia del desánimo del conjunto nacional al estar en desventaja y con el tiempo encima para mínimo lograr el empate ante los gauchos.
Lo criticable quizás sea el por qué insistir en el cambio para que entre Raúl Jiménez, que está probado que no está en condiciones para estar en la cancha.
Ahora, a esperar la combinación de resultados de los juegos Polonia-Argentina, y el de México ante Saudi Arabia, este último con la obligación de ganarlo y de ahí depender del resultado los argentinos frente a Polonia.
Matemáticamente aún hay esperanzas de que México pueda pasar a la siguiente fase de este Mundial.


