El futbol mexicano nunca deja de sorprendernos, para bien o para mal.
Aún sin digerir por completo el ridículo de las selecciones nacionales en el 2022 que se coronó con el anticipado regreso a casa del equipo varonil mayor, el portero Guillermo Ochoa sorprendió al ser contratado para jugar seis meses en un equipo de media tabla en la serie A de Italia. Horas después, en Monterrey los Rayados también sacudieron el mercado con la incorporación del mediocampista Omar Govea, repatriado de Rumania en donde jugaba con el FC Voluntari de la Super Liga local.
Ochoa regresa a Europa con 37 años y Govea vuelve a México a los 26. De entrada, las transferencias sorprenden porque en la lógica del desarrollo deportivo, el que debería de emigrar es el joven y el veterano debería de volver. A su edad, Govea debería de estarse consolidando en el extranjero como parte de su eventual consideración para el mundial del 2026, mientras que Ochoa supondría un regreso para preparar su retiro de las canchas luego de una longeva presencia de 135 juegos en el tricolor que lo llevó a cinco copas del mundo, tres de ellas como titular.
Pero este es el futbol mexicano, un espectáculo más cómico y mágico que la carabina de Ambrosio.
Entender las contrataciones de Memo y Omar va mucho más allá de los motivadores tradicionales de un futbolista profesional: sueldo, nivel de competitividad y proyección deportiva. Para Govea, el salario en Rayados no será poca cosa y quizá más que en Rumania; su competitividad deberá también de elevarse por el equipo al que llega y a la liga tan voluble en la que jugará. La interrogante es si la vuelta a México le será suficiente para que antes de mundial regrese a Europa a un mejor equipo que luego lo ponga en la mira de la selección mayor en el siguiente proceso del 2026.
Ochoa terminó su contrato con el América y no se arreglaron para la renovación. El sueldo en Italia será más bajo que con las águilas por seguro, pero a estas alturas del partido Memo ha demostrado de ser uno de los futbolistas de mejor visión empresarial, por lo que cuanto se gana supondría ser un factor secundario. Para el portero mexicano, el cambiar el nivel de la liga mexicana por la italiana es un salto de calidad que le va a demandar deportivamente, particularmente desde su posición en el campo. Se antoja difícil que regrese a Champions y Europa League, pero el estar gravitando junto y contra a la Juve, el Inter y la Roma exige. Aunque no ha hecho oficial su salida de la selección, se ve difícil que Memo emigró con la expectativa real de seguir jugando con el equipo nacional en 2026. Quizá para ese mundial llegará como auxiliar técnico, entrenador de porteros o ya como un homenaje pues como tercer portero.
Además del sueldo, nivel de competitividad y proyección deportiva, Omar y Memo posiblemente cambiaron de equipos también por razones extra cancha que a la larga influyen en su desempeño en el campo. A sus 26 años, Omar probablemente buscó salir del ambiente gris y geopolíticamente complejo de la región (Rumania comparte frontera con Ucrania) y Memo a sus 37 decidió regresar a su familia a vivir sin escoltas y blindajes en la fascinante Italia.
¿Qué tanto impactará en Govea la vida compleja y por momentos caótica de Monterrey? ¿Volverá Ochoa para retirarse de las canchas y vivir en un México inseguro?
Horacio Nájera es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UANL y maestrías en las Universidades de Toronto y York. Acumula 30 años de experiencia en periodismo, ha sido premiado en Estados Unidos y Canadá y es coautor de cuatro libros.

