Monterrey, N.L.-
Luego de que el pasado 23 de diciembre, Fuerza Civil en conjunto con otras corporaciones detuviera a una célula completa del crimen organizado, los mandos de ese grupo originario de Nuevo Laredo intentaron reponer las bajas mandando a 40 personas de manera atomizada a territorio neolonés.
Fue así como comenzó un inicio de año sangriento para el Estado y el motivo de que hoy tres familias de policías se encuentren enlutadas.
El secretario de Seguridad en Nuevo León, Gerardo Saúl Palacios Pámanes, hizo un recuento de los hechos que han ocurrido en la entidades desde el 1 de enero a la fecha y de cómo todos eventos se relacionan con el mismo grupo delincuencial.
El 1 de enero un grupo de 40 civiles armados con equipo táctico se dividieron en diversas células para internarse en Nuevo León a fin de controlar el territorio que habían perdido después de la detención de 10 personas en Salinas Victoria.
Sin embargo como resultado del trabajo de inteligencia en conjunto de Fuerza Civil, Agencia Estatal de Investigaciones, Guardia Nacional y Ejército Mexicano, lograron ubicar los cuadrantes donde los criminales se estaban reorganizando.
Aún faltaba ubicarlos de manera precisa y para eso las corporaciones decidieron hacer un barrido en el campo, fue así como el 2 de enero de originó el ataque contra los Policías de Salinas Victoria y agentes Ministeriales en donde un elemento municipal y dos más de Fuerza Civil perdieron la vida.
Para el 4 de enero se logró la captura de 10 personas pertenecientes al mismo grupo armado, y aunque hubo una resistencia rápidamente depusieron sus armas sin que hubiera bajas en ambos lados.
Otra célula de esa misma organización fue la que tomó el rancho La Rumorosa desde el 2 de enero, en donde estuvieron lunes, martes, miércoles y jueves con dos trabajadores secuestrados.
Fue precisamente el jueves 5 de enero cuando el empresario ganadero Gustavo Levy y un acompañante llegaron a su propiedad en Villaldama, sin embargo no sabían que se toparían con la muerte.
Pues en el instante en que llegaron, varias personas que se encontraban en el rancho bajo los efectos de las drogas, asesinaron a Levy y su acompañante para después calcinar sus cuerpos.
En algunas ocasiones ciertos miembros de esa célula salían del rancho en una camioneta color rojo propiedad de los trabajadores y posteriormente en la camioneta Tahoe color blanco que era del ganadero.
En una de esas salidas fue cuando los delincuentes se toparon con policías de Villaldama, intercambiando disparos y volcando la camioneta Tahoe.
Todos lograron salir huyendo a pie pero al no tener una orden precisa de sus jefes, decidieron regresar a su lugar de origen, Nuevo Laredo, pues estaban en la mira de todas las corporaciones policiales de Nuevo León.
Un día después, el 6 de enero, un grupo de civiles armados al verse sorprendidos por elementos de Fuerza Civil, volcaron su camioneta al intentar escapar, en ese percance perdieron la vida seis criminales.
Según las investigaciones policiacas, en la huida dejaron libres a los dos trabajadores que cuidaban el rancho La Rumorosa de lunes a viernes.
Lo anterior se supo cuando detuvieron a un integrante más de esa célula, que dejaron en el rancho La Rumorosa y se encontraba en una tienda cercana consumiendo un refrigerio al intentar reponer fuerzas para seguir escapando.
Luego de toda la información que este último detenido proporcionó, Fuerza Civil se desplegó al norte del Estado en donde logró la detención de tres personas más en el poblado de Colombia.
Ya el 9 de enero agentes ministeriales lograron la captura de un individuo más que después del ataque contra policías de Villaldama resultó herido en una de las piernas.
Al solicitar ser atendido en el municipio de Sabinas, lo trasladaron al Hospital Universitario en Monterrey en donde fue interrogado y confesó su participación.
Es así como de los hechos del rancho La Rumorosa, hoy hay cinco delincuentes sin vida y dos más detenidos, logrando en total la captura de 30 hombres armados de un mismo grupo criminal.


