Ya está a la vuelta del calendario nada menos que la elección presidencial del 2 de junio de 2024 y AMLO tiene hasta esa fecha para plantar en Nuevo Laredo la Agencia Nacional de Aduanas México (ANAM); por eso este sábado próximo que viene él a Nuevo Laredo, sus palabras serán claves para nuestra ciudad, para nuestro futuro a corto y largo plazo.
La visita del 4 de febrero será determinante para lo del anunciado cambio de sede de la ANAM, lo de erigir el edificio que la albergará y la extensa instalación militar en la que se asentará o le cuerpeará y que él ya adelantó que se hará.
Igual será muy interesante escuchar sobre crear toda la infraestructura en torno a tal agencia nacional, es decir, carreteras, caminos y vialidades, modernizaciones en las instalaciones de los puentes internacionales.
Incluye el moverle a lo que haya que hacer en cuestión de trenes (se habla de un nuevo cruce binacional ferroviario por aquí) y sin falta, el agregarle algo al aeropuerto, quizá más líneas aéreas comerciales, otros destinos, el hacerlo de carga, darle refuego a la aviación pequeña comercial, muchas ideas se pueden aterrizar.
(Laredo, Texas, tiene desde hace más de 20 años, un movimiento de alrededor de 200 operaciones diarias, o sea, entre 100 despegues y 100 aterrizajes, sí ¡200! Porque si usted voltea al cielo siempre verá una avioneta surcando, un turbo jet, un mastodonte de carga, una pequeña Cessna, lo que sea, pero siempre habrá algo allá arriba de su cabeza y la nuestra, de día y de noche).
Nuevo Laredo está a un tris de convertir su Puente del Comercio Mundial en un cruce de 18 (y no como hoy que es de “solo” 8) carriles entre ambos sentidos viales.
Si hablamos de que el nuestro es de origen, un paso binacional exclusivo de carga, aquello será monstruoso, pero a la vez no es capricho, sino imperiosa necesidad, pues se calcula que a como va el crecimiento y la demanda, en tres a cinco años quedarían rebasadas las actuales instalaciones si no se le amplía ya, si es que negligentemente se le deja como está hoy día.
De entrada, será más y mejor dicha ampliación de la plancha, en todos los sentidos, más que erigir otra instalación nueva, el ampliar el existente sería más práctico, más económico y hasta más funcional que el crear un puente nuevo, aún donde no lo hay, ensanchar este más que erigir un cruce fronterizo en otro sitio, aún en el mejor lugar que eligieran uno y otro país.
A Nuevo Laredo le falta la autorización de ambos países para el cruce de materiales peligrosos, esos que cruzan por Colombia, Nuevo León (y por casi todos las planchas o caminos que hay entre ambos países), sean latas de pinturas, tambos y tanques de carburantes, hasta inocentes y simples baterías tamaño A, AA o AAA, así como otros tóxicos líquidos, sólidos o gaseosos que pudieran caer al río Bravo o Grande, en un no deseado accidente.
Nuevo Laredo no tiene ese permiso, los demás sí (algo increíble), eso es porque los gobiernos del pasado no lo han dado ya que manifiestan que nosotros no tenemos las instalaciones para capturar un derrame de químicos, una caída de sólidos peligrosos, contener explosiones y cosas así, mismas que más de la mitad de los puentes o cruces entre México y Estados Unidos, tampoco los tienen, pero ellos sí cuentan con el dichoso papelito, el salvoconducto para cruzar tales productos tóxicos o de “serio manejo”.
Y miren ustedes que sí tales “tóxicos” le dan vida al “Solidaridad”, ¡Lo mantienen vivo! Y eso podría hacer pensar que a nuestros “hermanos” de Laredo, Texas no les desagrada el dejar que solo por ahí sea dicho cruce y no traerlo al Del Comercio Mundial, pues el de Colombia, entonces sí sería un verdadero elefante blanco, hoy solo es la mitad de un albo paquidermo, pues está “bateando” tantito gracias a… ¿adivinen ustedes a qué y a costillas de quién?
Por eso, en siete días, el sábado 4 de febrero, el anuncio que AMLO haga en materia aduanera, sí que será muy importante.
Lo que uno y otro gobierno a cada lado del río, se les devolverá con creces, lo saben ellos ¡Bien que lo saben! (diría el bandidazo de Tomás Yarrington, que ah como le gustaba repetir esa frase).
No ignoran que este puerto fronterizo es “la gallina de los huevo de oro” en captación de impuestos y en desarrollos industriales que tienen que ver a lo largo de la carretera 85 mexicana, que es la interestatal 35 en el nado norteño (y la Panamericana para ambos, pues es la que viene de la Patagonia allá por la Tierra del Fuego, en el cono sur continental y que llega hasta Canadá y sus ramales hasta Alaska).
Un puente de 8 a 16 u 18 carriles, los que vayan a ser, pues ya hemos escuchado varios números, será el pie para el nacimiento de otros comercios, instalación de empresas en estas dos ciudades y sitios cercanos en el interior de ambos países, todo lo que se les ocurra ¡Todo!
Las palabras del presidente López Obrador, serán muy importantes, para Nuevo Laredo, para todos nosotros aquí.
Desde la fondita o taquería que alimenta al trailero, la “pulguita” donde los choferes del interior mercan los aparatos electrónicos que llevarán a sus familias, incluso “Juan el de la vulca” que les parcha y recapea los relingos que traen en sus moles “18 Ruedas”, todo mundo aquí vivimos del comercio exterior.
No se diga los emporios de agentes aduanales, transportistas, logísticos, maquiladores, comercializadores y algo muy importante ¡la base laboral! de todas esas empresas, o sea, más de medio pueblo en ambos Laredos.
Así que seremos todo oídos este sábado, señor Presidente.


