El Partido Acción Nacional (PAN) que aún controla el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca hiló en esta reciente elección extraordinaria del pasado 19 de febrero su cuarto revés, aunque en esta ocasión es evidente que la superioridad del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) fue tal, que se advierte el fin de una etapa obscura del albiazul tamaulipeco.
Los vientos del cambio de los cabecistas soplaron en el año 2016, cuando ganaron la gubernatura del Estado, pero se disiparon tan pronto comenzaron a gobernar.
La corrupción, el acoso y la persecución contra adversarios políticos y gente que pensaba diferente a él, así como la violencia y deficiencias en los órganos preventivos e investigativos para atender la seguridad y procurar justicia desencantaron pronto a una sociedad que posteriormente les pasó la factura en las urnas.
Y como el voto premia y castiga según las acciones y reputación de quienes compiten, en los últimos cuatro comicios, los panistas, junto con los priistas y hasta los perredistas, han sucumbido ante Morena y sus aliados.
Actualmente el exgobernante panista se encuentra prófugo de la justicia por una orden de aprehensión por los delitos de delincuencia y operaciones con recursos de procedencia ilícita girada el 4 de octubre del 2022. De acuerdo con la plataforma pública de la Auditoría Superior de la Federación, documentado por una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Cabeza de Vaca dejó sin aclarar más de 14 mil millones de pesos.
Además, la actual administración estatal investiga a la pasada por una serie de irregularidades que podrían desembocar en delitos en perjucio de las arcas estatales, por lo que se indaga desde el exgobernante, secretarios y directivos de varias dependencias.
Las derrotas de los cabecistas empiezan a registrarse desde el año 2018, cuando Morena-PT le gana alcaldías importantes como Matamoros y Ciudad Madero, pero sobre todo en 2021, cuando además de retener los municipios grandes, el movimiento le gana mayoría de los distritos electorales en la renovación del Congreso del Estado.
También lo superan en los municipios más poblados del estado, a excepción de Tampico.
Morena y su alianza de entonces, con el PT se impone claramente. En esos momentos los panistas recibieron dos duros reveces.
Al siguiente año, en el 2022, Américo Villarreal Anaya, candidato de Morena, PT y PVEM, venció al panista César Verástegui Ostos en la carrera por la gubernatura. El hoy gobernador obtuvo más de 700 mil votos. 3-0.
Y la cuarta victoria, que se da por paliza, es la más reciente. La coalición Juntos Hacemos Historia en Tamaulipas (Morena-PT) obtuvo 421 mil 91 votos (71 por ciento), mientras que la coalición Va por Tamaulipas (PAN-PRI-PRD) reunió 130 mil 459 sufragios (22 por ciento).
Efectivamente, la diferencia es de unos 50 puntos porcentuales.
Naturalmente que en la derrota del PAN inciden otras factores fundamentales como son el posicionamiento del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y del gobernador del Estado, Américo Villarreal Anaya, cuyos saldos son altamente positivos.
A esto hay que agregar el empuje que casi la totalidad de ediles morenos han realizado cada elección. Y naturalmente los candidatos candidatos.
Este saldo, de 4-0, se concreta a unos 7 meses de que arranque el proceso electoral 2023-2024, en el que se renovará la Presidencia de la República, la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores, así como gubernaturas, alcaldías y congresos locales en varias entidades del país.
Ocurre también, justo cuando Genaro García Luna, quien fuera el funcionario de Seguridad de más alto nivel en los gobiernos federales del PAN es encontrado culpable de cinco graves delitos.
Es claro, el PAN de Cabeza de Vaca está en el ocaso y el PRIAN en todo el país está en bajos niveles de aceptación. Si siguen así, Morena seguirá fortaleciéndose rumbo al 2024.


