Al teléfono, Daniel Passarella.
-Voy saliendo para México. ¿A dónde vamos le pregunta a su esposa?
-A Cancún, se escucha que responde una voz de mujer a cierta distancia.
“El Káiser” y su familia, qué curioso, se disponen a viajar, o al menos eso es lo que dicen, al lugar donde todo comenzó.
En el 2002, allí, en el Hotel Hilton de Cancún, Passarella se reunió con los directivos de Rayados para escuchar una propuesta que sería el principio de una revolución en el equipo.
“No puedo dar entrevistas, si hablo contigo todos van a querer”, me dice.
Eso, el “Káiser” recuerda con picardía un hecho que alegra el corazón de los aficionados rayados.
“¿Te acuerdas cuando les hice así con la manita?”, se refiere a la seña que le afición de los Tigres, en el Estadio Universitario, para echarles en cara el 4-1 de la Ida, en la Semifinal del Clausura 2003. Ese partido significa algo así como el inicio de una nueva era, la era que transformó el futbol regio.
Hoy, como aquel Clausura del 2003, se juega la Ida de la Semifinal, en el Estadio Universitario, pero con un entorno muy diferente, porque 20 años después el Monterrey suma cuatro títulos de Liga más, para un total de cinco, y los Tigres cinco más para un total de siete.
El Monterrey sale como favorito esta noche, por mucho margen, pero no se puede descartar una sorpresa de Tigres, aunque tenga pocas posibilidad, quizá un 20 por ciento.
Esas posibilidades tendrán que ver con cerrar los espacios en su defensa en base a intensidad y mucha comunicación. ¿Podrán?


