Cada persona vive su vida en base a sus propias experiencias, buenas y malas, cada quien tenemos nuestras batallas y luchas, nuestro camino con subidas y bajadas, es así como vamos superando etapas y descubriendo nuevos horizontes, pero todo a nuestro tiempo.
Esto aplica para todo en la vida, y claro está que también en el running, este tiene sus tiempos y procesos para cada uno de nosotros, y es conveniente saberlo y si ya lo sabemos no está de más recordarlo, porque a veces parece que no avanzamos y vemos a todos alejarse, y nuestro ánimo, sin lugar a dudas, se cae.
Cuántas veces, por ejemplo, nos ha pasado que llega algún integrante nuevo al grupo donde entrenamos y en un tiempo relativamente corto se vuelve más veloz y fuerte que nosotros, o que avanza más en distancia, o simplemente, en general se vuelve mejor corredor de una manera rápida.
Y es que ese precisamente es el problema, estar viendo qué hace el compañero de al lado, y no me refiero a verlo con envidia, porque no necesariamente es así, sino que al estar volteando a todos lados nos estamos comparando y torturando mentalmente, que por qué no avanzamos, que por qué no mejoramos, que que estamos haciendo mal.
Esto además de hacernos sufrir, nos hace perder el foco de lo que debemos seguir haciendo nosotros para poder avanzar y mejorar lo que sea que tengamos en mente, porque seguramente si estamos bien asesorados con un entrenador no estemos haciendo nada mal.
¿Entonces qué pasa? ¿Por qué no avanzamos al ritmo que queremos o al que avanzan los demás? Sencillo, porque cada quien nos movemos a nuestro paso, tal cual pasa en una carrera, agarras el ritmo y ahí te vas hasta llegar a la meta, no importando que otros te rebasen o que otros más se vayan quedando atrás.
Los procesos y tiempos de cada uno de nosotros son diferentes, son únicos, y aquí lo qué hay que hacer es armarse de mucha paciencia y ser constantes, no dejar que nada nos detenga o nos distraiga de nuestro objetivo.
También siento que debemos recordar que estos procesos la mayoría de las veces no son lineales, tienen altibajos, y en lo personal me ha tocado de todo en esto de vivirlos a mi ritmo.
Y aunque a veces me desespero y me desmotivo, siempre trato de tener presente que si no los suelto, tarde o temprano los resultados esperados llegan, aunque estos para mí se alarguen un poco más de lo que con todo mi corazón quisiera.
Aprender a callar el ruido exterior, las distracciones, dedicarnos a hacer lo nuestro en silencio, pero constantes y a pasos firmes, respetando nuestros tiempos y procesos es lo que nos hará avanzar y llegar hasta donde sea que nos propongamos.


