Canales vence a los fantasmas

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Minuto 89, Fernando Ortiz tomó una de esas decisiones que se interpretarán en el futuro de acuerdo al juez inapelable del resultado.

Ya con el pensamiento en puesto en la definición por penales, relevó al histórico Rogelio Funes Mori por el joven Alí Ávila.

Una decisión que despertó mil y un interpretaciones. Hace tiempo que el rival más peligroso de los Rayados son sus propios fantasmas. El enemigo no habita tanto en el rectángulo verde, como en su psicología.

Ajeno a los patrones de mentalidad que han aquejado al equipo en los últimos años, el español Sergio Canales se paró al minuto 97 para ejecutar el penal frente al máximo símbolo de garra felina: Nahuel Guzmán.

Y Canales lo hizo, exorcizó, al menos por ahora, a los fantasmas, engañando al “Patón” con un disparo a la derecha, para hacer el 1-0 de un partido dominado con el guión de los últimos Clásicos.

Los Rayados que, como en otras ocasiones, habían jugado mejor, pero sin reflejarlo en el marcador.

El calor húmedo de 31 grados en el Shell Energy Stadium contagiaba de sopor a la tribuna ante un 0-0 que presagiaba una definición en el terreno favorito de los felinos: los penales.

Apenas a los minutos, el técnico del Monterrey, Fernando Ortiz, había tomado la decisión de polémica de sacar al goleador histórico Funes Mori, para enviar a la cancha a Ávila.

El resultado le daría la razón, porque ya en tiempo de compensación, Javier Aquino derribó a Ávila en el área, en una acción que tras una larga revisión en el VAR, el árbitro Ismail Elfath señaló como penal.

El Monterrey había sido mejor durante los 90 minutos, fallando en la penúltima jugada, y obligando a Nahuel Guzmán a sacar un balón del ángulo.

Pero era el minuto 97 y Canales tomó el balón, para engañar a Nahuel y poner el 1-0 que mandó a los Rayados a los Cuartos de Final de la Leagues Cup.

En el Clásico, que siempre contiene una gran dosis de simbolismo, Canales la hizo de Martellotto, como en aquella tarda heróica de finales de los 90… Y Nahuel la quiso hacer primero de Mateo Bravo, pero no logró detener el penal, y después la quiso hacer de Pilar Reyes cuando se fue al frente en busca de empatar el partido.

En el simbolismo quedan los arrestos de Canales para anotar en el momento cumbre, en el deseo de exorcizar de una vez por todas a aquellos fantasmas y demonios que aquejan a los Rayados desde hace años.

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