Espectador de tiempo completo

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Existen en la vida múltiples cosas que quieren robar nuestra atención, tiempo y dinero. Todos los deportes tienen una base de aficionados por medio de la cual dicho deporte se valora y logra captar recursos de patrocinadores para sobrevivir y crecer, a la par de buscar expandir su base de aficionados.

Tradicionalmente uno puede observar que normalmente son los mismos aficionados que atienden a los distintos deportes, por lo que cuando algún dirigente visionario desea expandir su negocio, su deporte, idea una estrategia que termina canibalizando a otros equipos y también a otros deportes, compitiendo además con las nuevas tendencias como redes sociales y juegos de video tradicional o realidad virtual.

Somos billones de personas en el planeta, todos en general se puede decir tenemos actividades, se nos inculca estudiar, trabajar, divertirnos, pero el tiempo limitado que tenemos cada día antes de que el cuerpo nos pida descanso nos hace priorizar lo que sea más importante en nuestras vidas.

Tan solo en la ciudad de Monterrey tenemos fútbol, beisbol, basquetbol y otros deportes en nivel profesional, aunado a los equipos estudiantiles que buscan atraer a más comunidad para mantener interés y a la par adquirir más recursos para sus programas.

Para los que trabajamos en una oficina es casi imposible estar al tanto de todo deporte, tal vez ver los resultados, pero a veces ni los resúmenes es posible visualizar ya que tenemos que trabajar, comer, estar con la familia y al final llega el tiempo de un poco de esparcimiento.

Ser un espectador de tiempo completo es caro, demandante, consumidor de tiempo y a la par se te demanda tener “pasión”, arraigo, echar porras, comprar unas “baratas” chelas o estar al tanto de todos los patrocinadores de un equipo para que éstos puedan seguir derrochando dinero en algo que a veces es redituable, a veces no.
Los medios, jugadores, el deporte te pide ser un espectador que le sepa, que vea todos los partidos, que estudie a otros equipos, otras ligas, consuma programas deportivos, lea columnas y hacer toda aquella actividad que mantenga en negocio vivo.

Llega un momento en que como aficionado, por más apasionante que sea un deporte, puede llegar a fastidiar debido al poco retorno al tiempo invertido, ver espectáculos caros con calidad cuestionable, escuchar programas de dudosa calidad periodística, consumir tiempo viendo noticieros deportivos, es simplemente para pensarse si vale la pena.

Para todos aquellos con familia, novia, amigos, trabajos, para todos aquellos que valorizan su tiempo, ser aficionado debe ser realmente algo apasionante, porque si por la calidad del espectáculo fuera, nos hubiéramos retirado hace tiempo de esta actividad.

Los equipos, que cada día demandan más dinero a sus aficionados y patrocinadores para pagar sueldos estratosféricos a ciertos jugadores y otros sueldos mas deprimentes a sus jardineros y oficinistas, cuiden la gallina, porque los huevos se están quedando sin oro, ya que la base de aficionados con dinero se puede reducir en un país como México donde la clase media y alta se va escaseando con los años, y la clase baja tiene cada vez menos acceso en tv abierta para sus amados deportes.

Estudios, libros, museos, novelas, redes sociales, apps de celular, chats, el niño o la niña, 20 mil cosas antes que el futbol, que como escape social sirve, pero como catalizador de violencia también; cuestión de tener prioridades que al final puedo decir que ser aficionado de tiempo completo ya no es una de ellas, pero si distraerme de vez en cuando con el deporte en general, que a veces da, pero muchas veces quita, sobre todo billetes.

Tiempo al tiempo, pero cada generación va cambiando y si en México no cambiamos al mismo ritmo, el deporte quedará en manos de estos, generando lo mismos y cada vez con menos aficionados, volteando siempre al norte para cazar nostalgia de nuestros compatriotas como fuente económica que en México estamos dejando de ser.

Tiempo al tiempo…

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