Hay que dejar a un lado tanta alharaca sobre el futbol soccer. Está bien que es el mayor atractivo del mundo hoy por hoy.
Sí, cómo no. Pero ahora debe ser opacado en México ante la demostración de los atletas tricolores en la historia de los Juegos Panamericanos. En su mejor actuación, han conseguido en Chile 142 medallas, 52 de ellas de oro. Casi nada. Y habrá que valorar también las 38 de plata y 52 de bronce. Además, no es poca cosa terminar en el tercer sitio del medallero.
Pero desafortunadamente nos enteramos de esta hazaña deportiva por medios informativos y redes sociales que no le llegan al poder de los grandes conglomerados televisivos.
Estos siguen más ocupados con el fin del torneo de apertura de la Liga MX. La cantidad de tiempo que gastan en análisis y comentarios no deja resquicio para lo que hoy verdaderamente trascendente en nuestro deporte.
Han de decir que al fin y al cabo no son los Juegos Olímpicos, donde el montón de dinero chorrea en las pantallas a través de los paquetes publicitarios.
Y, en efecto, no son los Juegos Olímpicos, pero cómo cuentan para muchos de los atletas que representarán a México en París el próximo año.
Entonces sí, esos monstruos de la comunicación de masas andarán atrás de estos ejemplares mexicanos tratando de entrevistarlos, enfocarlos y sacralizarlos. Por ahora no. Vale más hablar de la lesión, expulsiones de los estelares del soccer, u ocuparse de nimiedades de sucesos en la cancha.
Sin embargo, la realidad está ahí. México es tercer lugar en los Juegos Panamericanos efectuados en Chile. Y para Nuevo León hay un toque de proximidad informativa en el número de medallas que obtuvieron nuestros representantes de élite en tan importante justa.
Con el tiempo sabremos lo que valen esas 32 medallas , entre las cuales sobresalen las 13 doradas que ganaron con el sello de nuestro Estado, pues rebasan con cinco las que consiguió la delegación de NL en la edición de Lima 2019.
Además, las 6 de plata y las 13 de bronce hablan del buen desempeño en las distintas disciplinas, para superar los logros de Lima (8 oros, 7 platas y 9 bronces).
Obviamente los 81 atletas que se enfundaron en el uniforme de Nuevo León, con su marca histórica, representan un timbre de orgullo para el Centro de Alto Rendimiento del INDE, a cargo de Melody Falcó, ya que la mayoría se ha forjado en sus instalaciones, de donde seguramente surgirán más y más competidores, para soñar con algo mejor en los Nacionales de la CONADE en el 2024.
Osmar Olvera, por lo pronto, ya ha grabado su nombre en la historia de estos Juegos Panamericanos al sumar tres medallas de oro en la competencia de clavados, lo mismo que Randal Willars, con dos, así como la que obtuvieron Karina Alanís y Beatriz Briones, en canotaje, y Paola Longoria en raquetbol.
Son méritos de alto nivel, no importa que los medios electrónicos que se dicen muy importantes para informar a las masas, disimulen su indiferencia, en el ámbito nacional y en el local.
Hasta el presidente López Obrador vistió de honores a las fuerzas armadas, al asegurar que sus atletas aportaron más de 30 preseas de los 52 oros conseguidos por México.
Así es que ¿por qué no hemos de hablar, por ejemplo, de Alejandra Valencia, convertida en triple campeona panamericana? E inclusive de Fernando Platas, que acudió a Chile como jefe de nuestra delegación. Todo ese enjambre noticioso de gran relieve vale más que lo que suceda en el futbol mexicano, aunque se trata de la última jornada, y más al llegar la fecha FIFA.
No nos vaya a suceder que ignoremos la mejor participación de los nuestros en unos Juegos Panamericanos, como hicimos a un lado los logros de la delegación mexicana, que se coronó hace poco en los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023. Total, tenemos futbol


