Ahora que pasó (y está pasando) el desastre de Acapulco, sobran comentarios en redes sobre lo que está ocurriendo en Acapulco. Hay muchos injustos.
Si vimos cómo la gente hizo rapiña de los establecimientos comerciales, solo con ver los videos de YouTube, fue por la desesperación de haberlo perdido todo. Si no han pasado por esto en alguna vez, es difícil dimensionar la gravedad de la situación.
Porque cuando se dice que no hay nada, es nada, ni una botella de agua en los OXXOs, porque no dejaron ni un chicle, ni una galleta María partida por la mitad.
¿Por qué la gente se quedó en Acapulco? Precisamente por temor a perder lo poco que les quedaba, cuando sabían que su casa, su propiedad no tenía ni un valor y de paso si el huracán “Otis” no se llevó con la fuerza de sus vientos puertas y ventanas, pos la gente que vio la oportunidad arrasó con los focos, los cables, las rejas de las ventanas.
El pensamiento de los que se quedaron nada es “de lo perdido, lo que aparezca”, porque si no tenían techo, de perdido tener algo que les tape un poco la lluvia y el solazo del momento. Porque el sentir del bochorno, cuando nadie dimensionó la magnitud del huracán… culpan al presidente AMLO, como si él pudiera haber evitado el desastre.
Si bien las noticias difundieron que “no nos fue tan mal”, en segmentos editados, comparar con lo acontecido en Nueva Orleans con el huracán “Katrina”, en agosto del 2005, es cierto a los pobladores les fue peor. También hubo rapiña, mucha, cuando no había nada que comer, la gente se fue hacia lo que se podía recuperar.
Quienes participaron como voluntarios, como mi amiga Natalie Neuroth, sobrina de Rosa María, se puso a reunir ayuda para llevar personalmente a Acapulco. Y no fue asaltada por militares, como difundieron las redes, para desprestigiar al gobierno mexicano.
“Los de CFE han sido unos héroes en toda la extensión de la palabra. Recuerda ofrecerles agua o electrolitos si los ves trabajando”, publica en su Face.
Hasta la misma Rosa María se conmovió por la falta de ayuda que tiene el pueblo de Acapulco. Recordar que sus padres don Juan y doña Rosy estuvieron 25 años años viviendo en el puerto, y saber que de vivir ellos, la hubieran pasado muy mal, la pone muy triste.
Por eso no se dejen influenciar con los memes o audios que llegan por WhatsApp, diciendo que no se ha hecho nada para ayudar a los acapulqueños, porque no es cierto.
No se puede arreglar todo en apenas 15 días, la reconstrucción tardará tiempo, sean pacientes y no hagan caso de lo negativo, mezclando el partidismo político, porque nosotros estamos en tierra firme, con un techo que nos cubre del frío y las lluvias. Las noticias dicen que ya hay 31 hoteles abiertos según la Secretaria de Turismo de Guerreroy estarán listos para recibir a los turistas, para empezar con la recuperación económica de la región.
Acá en Reynosa apenas una lluviecilla pone a temblar a la gente, porque las calles anegadas, con peligro de morir electrocutados, como desgraciadamente ha ocurrido por acá. Si pueden donar agua, víveres, medicinas, háganlo por medio del municipio o de la Cruz Roja, porque toda ayuda es importante para rescatar a nuestros parientes de Guerrero.
Ayuden en lo que puedan, aunque sea un poco. Primero ellos, luego nosotros nos tocará, con alguien de la familia o un amigo que requiera ayuda urgente.


