Chicharito: fama y desinformación

Últimas Noticias

Javier Hernández es víctima de sabotajes autoinfligidos desde su ignorancia patética.

En días recientes, el futbolista de Chivas ha obtenido más notoriedad por sus expresiones públicas desacertadas, que por su desempeño en la cancha. Desde hace años no brilla por goles, ni por nada. Su carrera se ha apagado serenamente, desdibujándose en la intrascendencia. Por eso, llama la atención su resurgimiento a la escena pública por expresiones retrógradas y violentadoras, que le han generado un repudio generalizado.

Sintiéndose un líder de opinión que no es, desde sus redes, se refirió en videos hacia ellas con pretendida tonalidad de sociólogo: “Mujeres, están fracasando. Están erradicando la masculinidad haciendo a la sociedad hipersensible”; “Ustedes, mujeres, tienen que aprender a recibir y a honrar la masculinidad”. “Quieres a un hombre proveedor, pero para ti limpiar es opresión patriarcal… interesante” Desde una soberbia risible recomienda: “No le tengan miedo a ser mujeres, a permitirse ser lideradas por un hombre”. Dichos notables de un hombre divorciado y con acusación de incumplimiento de pensión alimentaria.

El ex goleador sabe del impacto de sus dichos ante la fanaticada. Por eso, resulta decepcionante ver cómo pretende influir pontificando con barbaridades. Da una opinión (que nadie le pidió) integrado a la repulsiva machosfera, esa red de sitios webs y foros que promueven una reafirmación de la masculinidad hostilizando a las mujeres. Se observa que es un consumidor de esos contenidos y se ha creído los discursos falaces de supremacía hombruna. Lo peor es que cree que el mundo necesita la iluminación de sus sesudas cavilaciones y que puede abonar al debate, cuando en realidad solo lo enrarece con dislates.

Si pretende asumir una actitud de opinador intelectual o guía reflexionador, Chicharito debiera informarse para formarse. Su manejador de redes podría pasarle una tarjeta informativa para decirle que en el país uno de cada tres hogares tiene ahora a una mujer como principal proveedora, de acuerdo a una investigación de la UNAM. Y la cifra va en aumento, gracias a las campañas intensivas desde el ámbito público, precisamente para incentivar el rol de la mujer como coprotagonista en la sociedad. Si se documentara un poco, Javier podría conocer de la brecha salarial del 30% de mayor percepción de hombres sobre mujeres.

Hernández Balcázar debiera saber, desde el trono que cree ocupar en el pináculo de la fama, de la gran responsabilidad que tiene ante sus seguidores. El futbol es el deporte más popular de la nación. La gente escucha sus dichos. Se pronunció en ese gran foro mundial conocido como redes sociales, no en la sala de su casa o en una conversación privada entre cuates. Puede generar simpatías o repudio, pero es de esas personas que marcan tendencias. Como decía el periodista Julio Scherer: en las alturas las figuras públicas están desnudas, no tiene protección y deben saberse expuestas al escrutinio público.

Ya salió Javier a disculparse. Como ya se le vino el mundo encima, parece obligado a mostrarse arrepentido. Chivas, su equipo, y la Federación Mexicana de Futbol ya anunciaron sanciones. La marca Puma, su patrocinador, se distanció de su ahora deslucida imagen, con un reproche a sus opiniones. Reconocer la falta es aceptar el costo menor, pero al venir de él ya es un avance, pues parece mostrar un interés por enderezar sus posturas.

La lección que puede extraerse de este episodio nacional del traspiés de Chicharito y sus tonterías publicadas, es la precaución obligada de los famosos al meterse en temáticas tan delicadas como esta, donde se mezclan misoginia y machismo, tendencias que han lastimado tremendamente a la sociedad. Si se extrae una enseñanza, de algo habrán servido los dislates de quien fuera un brillante futbolista, devenido en una caricatura de lo que es ser un tipo con reconocimiento, opinando como experto de asuntos que desconoce.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -