Monterrey, N.L.-
Las recientes decisiones de autoridades migratorias de Estados Unidos han generado una ola de inconformidad en el entorno futbolístico internacional, en vísperas de lo que debería ser una fiesta global del deporte.
Primero fue la negativa de visa al árbitro originario de Somalia, Omar Abdulkadir Artan, un hecho que encendió alertas sobre posibles criterios discrecionales en procesos que, en teoría, deberían regirse por protocolos deportivos y acuerdos internacionales.

A esto se sumó la retención de Aymen Hussein, delantero de la selección iraquí, quien fue sometido a revisiones adicionales en su ingreso, retrasando su participación y provocando cuestionamientos sobre el trato diferenciado a delegaciones de ciertos países.
Las críticas no se detuvieron ahí. Integrantes de las selecciones de Uzbekistán y Senegal también denunciaron revisiones consideradas excesivas, prolongadas y, en algunos casos, poco claras en su justificación.



