Sabemos quiénes desean aparecer en la boleta, pero es difícil dejar la chamba para aquellos que tienen un alto cargo en la administración estatal o federal para ir en pos de una aventura en la que desconocen si serán aprobados o si podrán tener la popularidad necesaria para alcanzar una candidatura a la alcaldía, diputación federal o local.
Estamos a escasas semanas de que Morena abra el registro de sus aspirantes a los puestos de elección local y federal en el país. El calendario se marca desde la Ciudad de México, cuando en Tamaulipas quizá desearían atrasar la decisión para implorar por el crecimiento de sus favoritos, quienes al parecer padecen el “síndrome del carrizo”: se ven macizos, pero no tienen sustancia interna.
Cada municipio tiene sus propias complicaciones, algunas más que otros, aderezadas con el ajuste a las leyes electorales aprobadas en el Congreso de Tamaulipas, donde se adelanta la ley contra el nepotismo que impulsó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el país, a pesar de que esta fue pactada para entrar en vigor en el 2030 por las dirigencias nacionales de los distintos partidos políticos.
Esa ley antinepotismo se aprobó con el ánimo de cerrar el paso a algunos de los actuales actores políticos; sin embargo, podría ser echada abajo en los tribunales electorales por un equipo de abogados que la impugne. Las leyes estatales no pueden contradecir a las federales.
La propuesta del Congreso del Estado podría tener dedicatoria especial para ciertos municipios, pero quienes la promovieron podrían estarse dando un balazo en el pie, como parte de una serie de estrategias fallidas donde en lugar de ganar con la reforma, salen perdiendo.
Por ejemplo, esa ley antinepotismo podría perjudicar a la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal Anaya, aunque también sería una excelente oportunidad para no exponerla en su reelección, sobre todo cuando se habla de que su contrincante sería el ex alcalde panista y diputado federal, Jesús “Chucho” Nader.
Pero también le cierran el paso en Nuevo Laredo al exalcalde y actual diputado federal Carlos Enrique Canturosas Villarreal, quien es el número uno en todas las mediciones que se aplican en esta ciudad fronteriza. Carlos Enrique sería la opción ideal para que Morena pueda retener el municipio bajo sus siglas; demuestra ser un aliado perfecto para la 4T, en su calidad de diputado federal defiende el proyecto guindo.
Además, la ley antinepotismo de Tamaulipas podría descarrilar los procesos en otros municipios como Reynosa, donde originalmente no hay movimientos en ese sentido, pero parece que los diputados locales por miedo toman con anticipación medidas para frenar cualquier intentona que no sea de su agrado.
Ningún municipio escapa al debate de la ley antinepotismo, pero esto es relativo; repetimos que un buen equipo de abogados podría tirar esa propuesta ante las instancias electorales, especialmente cuando se aplica en los municipios más complejos, donde Morena enfrenta una real y dura competencia.
Y lo dicho: sabemos quiénes desean aparecer en la boleta, pero también ya tenemos el nombre de quien definitivamente no desea participar en la elección del 27. Se trata del rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Leonardo Anaya Alvarado, quien dice estar concentrado al cien por ciento en su gestión para impulsar el crecimiento de la máxima casa de estudios, de la mano de estudiantes, maestros y personal administrativo.
El rector Dámaso rechaza tajantemente tener aspiraciones por una alcaldía o diputación local, sosteniendo que su enfoque es total para poner en alto el nombre de la UAT. Por lo pronto, la institución ya alcanzó un número récord de estudiantes matriculados con el nuevo ingreso en educación media superior y superior.
Estamos ante candidatos de paja y leyes de papel, en ambos casos fácilmente consumibles.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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