Miami.-
Estados Unidos mantiene la herida por lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, cuando un ataque terrorista derribó las conocidas como “Torres Gemelas” (Twin Towers), dos edificios icónicos en el corazón de Nueva York. El mundo se modificó desde esa fecha, y 25 años después los que no son nativos de aquí lo siguen padeciendo, mientras se desarrolla la Copa del Mundo al mismo tiempo.
Las políticas de seguridad se modificaron por aquel episodio y eso derivó en la creación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés, Immigration and Customs Enforcement), en marzo de 2003. El objetivo principal es proteger al país contra amenazas transnacionales, haciendo cumplir las leyes federales vinculadas al arribo a esta nación, el comercio ilegal y la seguridad fronteriza.
El recelo que provoca entre los propios estadounidenses este cuerpo especial es llamativo, a partir de los que lo cuestionan y lo defienden en proporciones similares.
Elisabeth Smith Almirón es nacida en Dallas, hija de padre argentino y madre paraguaya, y relata su análisis sobre el ICE: “En primer lugar, creo que es muy importante definir la palabra ‘inmigrante’. Estados Unidos siempre se ha construido gracias al esfuerzo de los inmigrantes. Sin embargo, muchos presidentes, tanto demócratas como republicanos, han afirmado que deben estar aquí legalmente. Es la ley del país, al igual que en cualquier otra nación del mundo. Existen sistemas establecidos para que las personas que desean vivir aquí puedan hacerlo fácilmente”.
Almirón, incluso, va más allá: “De hecho, ahora es más fácil que nunca convertirse en inmigrante legal, y hasta más rápido que en décadas anteriores. Si quieres vivir en cualquier país, no solo en Estados Unidos, debes llegar de la manera correcta. Esto sirve para garantizar que nuestro país esté a salvo de delincuentes, tal como ocurre en cualquier otra nación”.
-¿La gente extranjera siente temor por las calles en algunos estados?
-No. Las únicas personas a las que se apunta actualmente son los delincuentes que se encuentran aquí ilegalmente. Ellos tienen antecedentes por delitos graves, como violación, asesinato y agresiones.
Las nuevas políticas implementadas por la administración del presidente Donald Trump, hicieron que el ICE tuviera mayor protagonismo en los últimos seis meses. Las redadas y los métodos que el organismo de seguridad implementó desde entonces, encendieron el debate público sobre inmigración y derechos humanos.
Gai Seader es de Gambia, de piel morena y trabaja en el servicio de limpieza de un aeropuerto. Ella hace dos años que se encuentra en este país, y extraña a su familia en esa parte de Africa. “Mi situación es compleja, vine para poder tener un trabajo digno y una vida mejor, porque en Gambia no se vive bien. Pero no me gusta esta situación en la que me encuentro: llegué con visa de trabajo temporario y me siento insegura. Los papeles los tengo en regla, pero no me siento cómoda”.
-¿Cuál es esa incomodidad que te perturba?
-La incertidumbre de lo que pueda pasar, me siento indefensa y cuando ando sola por la calle me persigo mucho. Mi color de piel también hace que me miren de manera particular. Si tuviera la piel diferente estoy segura que sería distinto.
La intención de Seader es poder permanecer un tiempo más en Estados Unidos, pero cree que regresará a su país de origen finalmente. Ella no sufrió el acoso del cuerpo especial ICE, aunque cuando circula lo hace con una sensación extraña en el cuerpo por su condición de extranjera.
El ICE, bajo el nuevo mandato de Trump, fue objeto de fuertes cuestionamientos por sus métodos de detención y deportación. Las organizaciones en defensa de los derechos humanos de la comunidad migrante como el American Immigration Council han cuestionado las condiciones en los centros de detención, la separación de familias migrantes y las razias en comunidades.
La agencia, además, gestiona programas como el Sistema de Información para Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS, en inglés), que supervisa a los extranjeros en esa condición, con sistemas biométricos que permiten identificar personas a través de huellas dactilares y reconocimiento facial. La misma utiliza tecnología de última generación para rastrear redes criminales, y controlar el cumplimiento de visas y otras normativas migratorias.
La vida para los inmigrantes en esta tierra no es sencilla, principalmente por la desconfianza de la gestión actual para con ellos. El planeta no siguió siendo el mismo luego de aquella conmoción en Nueva York.


