¿Cómo hacer un cuadro abstracto? II

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Apenas y estoy agarrando aire después de terminar con los cuatro cursos de este primer semestre del año.

Confieso que después de que me han visto en mis mil cursos, gracias a que publico en las redes sociales, ya me cansé de tanta capacitación, pero de eso les hablaré en otra columna.

Concluí el diplomado de “Pintura con énfasis en Arteterapia”, el número doce en mi Currículum Vitae, que según yo era para cerrar el ciclo de diplomados, que de cultura general se irían encaminando más a lo mío.

Siempre me va a faltar algo por aprender, pero me la llevaré más tranquila porque ya no tengo la misma energía de antes.

En cuanto al cuadro abstracto que fue parte de mi trabajo final, les contaré mi experiencia de manera resumida: no me gustó el resultado, pero me sentí bien en el proceso.

Sentí la libertad, a pesar de que se sigue el mismo camino que cualquier técnica como el óleo o con acrílico o mixta.

Primero, se recubre el bastidor en blanco con una base de pintura encima, después se pasa el boceto con el cual se irá a trabajar y se va construyendo poco a poco.

En el cuadro abstracto se pueden seguir pasos, pero también se puede improvisar agregando elementos y llegar a otra imagen que no era la esperada.

Eso causa incertidumbre, pero da libertad de acción. También te puedes equivocar, tapar y encimar nuevos elementos.

También es una opción arrepentirte y volver atrás si es que documentaste todo el proceso.

Quizá lo que más disfruté de esta experiencia fue hacer garabatos con plumones de acrílico, mezclar técnicas como crayones de óleo, acrílico, óleo, plumones de acrílico y hoja de oro para finalizar.

Gracias a este ejercicio en el que probé el arte abstracto, concluí que prefiero lo figurativo, ya que no estoy preparada para esta técnica, sobre todo para el azar que supone su resultado.

Ello, aunque me tenga que quedar con todos los cuadros que pinto porque la gente prefiere las manchas sobre los bastidores, porque son más decorativos.
Y aunque me parezca simpático ir improvisando y “manchando”sobre la marcha.

Debo decir, que en mi experiencia no me llena estar precisamente haciendo eso: improvisar y no saber exactamente a dónde voy.

Las personas que hacen cuadros abstractos pueden tener la experiencia necesaria para visualizar su cuadro y llevarlo al puerto al que tuvieron visión, pero yo me quedé en el camino y no me gustó.

Tal vez alguna vez me vean volviéndolo a intentar y será más por necesidad que por gusto.

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