Importantes funcionarios y partidarios del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han renunciado o se han distanciado de su política fundamentada en discursos y amenazas estrambóticas que lo mismo halagan o intimidad a personajes, instituciones o países con los que la Unión Americana tiene relaciones, sean económicas políticas o bélicas. Pero, la gran mayoría del pueblo norteamericano sigue fiel a su lado.
Esa es la gran paradoja que es motivo de estudio por parte de quienes aún no alcanzar a entender la clave del mundo de lo absurdo y la realidad deshumanizada, que se concretan en las guerras de despojo, que ya no se pueden negar porque el propio Trump ha dicho que van, por derecho propio, sobre el petróleo y demás riquezas poseen las otras naciones, sin importar el costo en vidas ni los severos daños al entorno ecológico.
El resultado de las medidas que ha tomado la administración Trump dentro y fuera del país, atentando contra las personas y su hábitat, contrario a lo que promete, han sido mayor inflación, más desempleo, encarecimiento de los combustibles, menor disponibilidad de satisfactores básicos y aumento de la concentración de la riqueza, a tal grado que ahora hay más multimillonarios en dólares que nunca antes en la historia, y hasta un súper billonario (más de un millón de millones de dólares).
Pero, el norteamericano común, salvo algunas excepciones de personas directamente afectadas, sigue al lado del mandatario y, aunque se vislumbran algunas posibilidades de que en las elecciones del 3 de noviembre pierda la Cámara de Representantes, no hay certeza de que el Congreso pueda convertirse en un contrapeso que frene el descabellado avance de la ultraderecha que desprecia a la humanidad para favorecer al “pueblo elegido”.
Esta situación de un pueblo enervado, ya sea con drogas, manipulación mediática o miedo, no es nueva, ya la utilizó el pequeño imperio británico para dominar al gigante asiático China, en el siglo XVIII. Por medio del opio, cuyo consumo fue impuesto por las armas, los ingleses obtuvieron la apertura comercial de China y la cesión de Hong Kong. Ello abrió las puertas para la dominación imperial de otras naciones mediante el uso de la fuerza y la aplicación forzada de tratados comerciales.
Ahora, para mantener enervada a la población estadounidense se utilizan las drogas, actualmente el fentanilo, inventado, producido y masificado en los propios Estados Unidos con anuencia del gobierno, y la manipulación mediática, que ha resultado extraordinariamente efectiva y es motivo de sesudos análisis. Se han dado a conocer 10 estrategias de manipulación mediática de la autora Silvain Timsit, que algunos atribuyen a Noam Chomski.
Estas son: La estrategia de la distracción (el Mundial de Fútbol), Crear problemas y ofrecer soluciones (el tema de la violencia), Gradualismo (con paciencia y salivita), Diferir (doloroso, pero necesario), Infantilizar al público (mis pequeños), Utilizar el aspecto emocional (siente, no pienses), Mantener al público en la ignorancia (no leas, ve televisión), Promover la mediocridad (ídolos de barro), Reforzar la autoculpabilidad (tú eres el único responsable), Conocer mejor al público que él a sí mismo (algoritmos).
Con ello se logra influir en la opinión pública y mantener el control social, por ello Trump dice cada vez peores tonterias y la gente lo corea.


