El Rayados en el que Víctor Manuel Vucetich asumió en el 2021 como director técnico es muy distinto a aquel que tomó en el 2009.
Antes lo que necesitaba el equipo eran títulos, sin importar tanto los cómo. Ahora, en cambio, las formas importan, y mucho.
Veamos. Cuando Vucetich asumió en el 2009 como director técnico de los Rayados, el equipo albiazul estaba necesitado de títulos que le dieran prestigio a nivel nacional e internacional.
La escalada había comenzado en la década de los 90, cuando Jorge Lankenau enfatizó la imagen del Club, lo que además representó una revolución a nivel nacional respecto a explotar la mercadotecnia.
Después vino la debacle económica y administrativa que casi mandó al equipo a la Primera A.
Enseguida llegó el rescate de FEMSA que dio los primeros pasos hacia a una nueva cultura deportiva con la llegada del español Benito Floro, que le dotó de una idea de juego y los colocó en los primeros lugares de la clasificación.
Más tarde, la llegada de Daniel Passarella marcó un antes y un después con el título del Clausura 2003 a base de personalidad y con un equipo muy sólido, lo que también marcó otra era respecto a la rivalidad con los Tigres, al que eliminaron en la Semifinal.
Una enfrenta que de alguna manera también despertó al acérrimo rival, por lo que la ciudad entró en una sana competencia que contribuyó a que empezaran a llegar las grandes contrataciones, los lideratos y los títulos.
Luego llegó Miguel Herrera, su futbol espectacular, y sus subcampeonatos.
En el 2010, cuando Vucetich asumió como timonel tras el repentino cese de Ricardo Antonio LaVolpe, lo hizo en una institución necesitada de traducir en títulos sus grandes inversiones, el respaldo de una gran empresa y el contar con una afición ejemplar.
Y “Vuce” lo consiguió, pues su era dejó dos títulos de Liga y tres de la Liga de Campeones de la Concacaf, lo que dio el boleto a tres Mundiales de Clubes.
Pero el Rayados y la Ciudad, futbolísticamente hablando, que encontró cuando regresó en el 2021, era muy diferente a aquel entorno del 2009.
Ahora en el nuevo Rayados no sólo importa conseguir títulos y lideratos, sino brindar espectáculo, emociones, entrega, valentía, porque sólo de esa manera logrará enamorar a aficionados de otras ciudades de nivel nacional e internacional.
En pocas palabras: ahora las formas importan, y mucho.
Hasta ahí todo puede ser entendible con la decisión de la directiva de cesar a “Vuce” como timonel, pero lo que aún es cuestionable es la decisión de traer a Fernando Ortiz, técnico que con el América perdió tres Semifinales por no saber manejar las Liguillas.
Sólo el tiempo dirá si han sido acertadas las decisiones de la directiva.


