Amor por siempre

Últimas Noticias

En este mes en el que celebramos el amor y la amistad quise escribir acerca de la relación que cada quien tenemos con el running, que es desde luego algo muy personal, hacemos mil y una cosas para poder encontrarnos con dicha actividad día con día, pasan los años, se viven diferentes etapas y esta se fortalece.

Madrugamos, nos alimentamos, descansamos, planeamos muchas cosas en función de dicha actividad y en cuanto más nos vamos comprometiendo con ella más hacemos para poder llegar a tener una buena relación, tan buena como nosotros mismos así lo queramos.

Cuando iniciamos a correr todo es nuevo, no sabemos hasta donde vamos a llegar con esto, nos movemos tranquilos, quizá con algo de temor y vamos explorando poco a poco la actividad.

Ya pasados algunos meses empezamos a descubrir por dónde vamos, ya nos sentimos mejor que al principio, ya alcanzamos algunas de las primeras distancias como 5 o 10 kilómetros, y eso va fortaleciendo nuestra confianza en lo que estamos haciendo.

Al seguir avanzando quizá llegamos a distancias más largas, como medio maratones, y hasta maratones, y es aquí cuando por fin estalla el amor de verdad por primera vez, uno explosivo, intenso, lleno de potente energía que nos hace sentir que somos invencibles.

En esta etapa nos sentimos tan fuertes y felices que sentimos que todo a nuestro alrededor es altamente positivo, nos mantenemos motivados como nunca antes y queremos hacer de todo, carrera que vemos carrera en la que participamos, la distancia es lo de menos vamos por una, otra y otra más.

Esta fase puede durar algunos años, pero no es eterna al menos en esa intensidad, porque así como en las relaciones luego vienen de repente algunas desilusiones, por ejemplo, cuando te haces acreedor a una lesión y debido a esto, tienes que poner pausa y tomarte un tiempo en esta relación que tanta felicidad te ha dado.

Vienen los días difíciles, extrañas tanto poder estar ahí, haciendo lo que tanto te gusta y no te es posible, porque sabes que si regresas antes de tiempo cuando aún no estés listo, se volverá un ciclo del que no podrás salir.

A muchos entender esta etapa nos toma tiempo, y entonces ahí estamos yendo y viniendo, corriendo con dolores aún sabiendo que esto es malo, sin poder o querer entender que lo único que estamos haciendo es retrasar nuestro regreso a la relación que tanto extrañamos.

La buena noticia es que si logramos superar esta fase con paciencia y cabeza fría, llegará la que es ya las más estable y duradera en esta relación.

Es donde ésta se vuelve madura, nuestro amor por correr ya no es aquel arrebatado y loco sentimiento que tuvimos al inicio, es más tranquilo, sereno, pero es genuino y se sigue disfrutando igual o hasta más que antes, pero de manera diferente.

Ya no nos volvemos locos al ver las convocatorias para ir a correr cada fin de semana, ni nos inscribimos en todos los maratones que nos pongan enfrente, ahora seleccionamos cuidadosamente aquellos que creemos nos brindarán una grata experiencia y nos preparamos para ello con la mayor precisión posible, y esto nos sigue emocionado.

Ahora nuestro amor ha madurado, aprendimos a respetar todo lo que tiene que ver con esta relación y nos damos el tiempo de valorar lo que hemos alcanzado, sentimos agradecimiento y sabemos que para perpetuarla debemos siempre seguir trabajando en ella.

En esta etapa, sin duda, el sentimiento es más fuerte que nunca, y seguramente, si llegamos hasta aquí, difícilmente algún día perderemos esta bonita relación con este deporte que tantas satisfacciones nos da,  sigamos fortaleciéndola, cuidándola para que podamos disfrutarla por muchos años  dentro de nuestras vidas.

- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -