Desde hace años cuando subo una escalera, eléctrica o no, suelo hacerlo por el lado izquierdo, para dejar el derecho libre para que pase alguien que tenga prisa.
Es una costumbre que adquirí desde que visité Japón por primera vez en el 2002, durante la celebración de la Copa del Mundo.
Esa es sólo uno de los muchos buenos hábitos que la cultura japonesa ofrece y que allá llevan a la práctica con naturalidad.
Por eso la presencia de la Selección de Japón esta noche debemos dejarnos como legado mucho más que la celebración ante Túnez del partido número 1 mil en la historia de las Copas del Mundo.
Este viernes durante la conferencia de prensa previa al duelo de esta noche, al técnico Hajime Moriyasu un periodista extranjero le preguntó por la costumbre de sus jugadores de ellos mismos limpiar el área que han usado tras los entrenamientos.
En Japón, a diferencia de la mayoría de los países, hacer la limpieza de un lugar no es visto como una tarea de bajo perfil, si algo que se hace con toda dignidad.
Durante aquella visita recuerdo que un japonés me dio una de las primeras lecciones, “si algo se te llega a perder en la calle, no te preocupes, estás en Japón, nadie lo va a tomar”.
Los periodistas extranjeros solíamos comprar los pasajes del Metro para varios días, el pase era una especie de acreditación que colgábamos de nuestro cuello y que nadie supervisaba al subir al metro. Las autoridades confiaban en nuestra honestidad.
Una vez tenía que ir a una oficina a renovar mi pase para el metro, y como no sabía llegar, y tampoco podía comunicarme en japonés para que alguien me pudiera explicar, un policía que sabía la dirección me acompañó una buena cantidad de calles hasta donde estaba el lugar.
Tenemos mucho que aprenderles.


