Argentina: la venganza que no se cumple

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Argentina es el demonio de México en futbol.

No existe otra selección en el planeta que represente un desafío mayor al Tri que el combinado albiceleste.

Han existido otras selecciones que han echado a México en eliminatorias de Copas Mundiales, como Holanda, Alemania, Estados Unidos, Brasil, Bulgaria, pero ninguna derrota cala tanto como las que se experimentan ante los ches.

No se puede decir siquiera que Argentina es el Némesis de México, pues sería referirse, por definición, a un enemigo mortal con igualdad de fuerzas y eso, la simetría de poder entre uno y otro país, está a galaxias de distancia de materializarse.

La albiceleste mantiene una paternidad absoluta sobre el tricolor. Para empezar, ellos tienen tres campeonatos planetarios y 16 Copas América. En tres ocasiones en mundiales, ellos han eliminado a los aztecas. Hasta en el pasado de Qatar2022, indirectamente, también los pamperos los guillotinaron, pues su última victoria dejó a los mexicanos sin chances para avanzar de la fase de grupos. 

En instancias de categoría mayor, México no tiene ningún logro significativo ni les ha provocado ningún rasguño. Y no debe haber reclamo, porque ellos han ganado todo en buena lid. Los de acá simplemente no han podido superarlos porque no hay capacidad para hacerlo. Y en futbol el que gana celebra, y que pierde aguanta. La alegría en el triunfo y la agonía en la derrota es el ying-yang del balompié.

El aficionado nacional no puede hacer nada para contrarrestar la arrogancia de los vecinos del sur. Allá se burlan de los del norte del continente; les llaman Mechico, por su evidente pequeñez en el orden universal del balón. Además, ellos han tenido en sus filas a los dos más grandes jugadores, desde que el ser humano transformó la esfera como un instrumento lúdico. Diego Maradona y Lionel Messi son anomalías cósmicas que ocurren una vez cada generación y los dos, casualmente, han nacido en el país que toma el nombre del Río de la Plata.

Todas las ridiculizaciones terminarán el día que México le gane a Argentina en una competencia importante. Ocurrirá cuando los eche en una Copa del Mundo, ya no decir que los venza en la final. El día que les gane una Copa América los aficionados aztecas podrán finalmente cobrárselas todas juntas.

Pero ese día parece tan lejano.

Los federativos argentinos han organizado su sistema de futbol para construir una cantera que se convierte en un surtidor de estrellas juveniles. Cada año convierte en material de exportación chicos que se integran a los primeros equipos de las ligas mejores del planeta. Sus selectivos juveniles siempre están peleando en lo alto, ya ni se diga el conjunto mayor.

En cambio, los organizadores del balompié tricolor se esfuerzan por retrasar el debut del chamaco. O si hay dinero para inyectarle a las fuerzas básicas, mejor lo usan para pagar campañas de marketing. Lo que sea, antes de desperdiciar dinero en la formación de nuevos talentos.

En la numerología histórica, México llega a la Copa T-MEC con 17 participaciones previas, con igual número de victorias, 15 empates y 28 lapidarias derrotas. La historia también pesa.

México deberá seguir soportando las humillaciones de Argentina hasta que no le gane un partido de definición importante.

Por lo que se ve, en el nivel de las selecciones, eso no ocurrirá en el presente Mundial 2026.

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