Clásicas emociones

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Todo está listo para que este viernes se lleve a cabo una edición especial e histórica del clásico estudiantil de futbol americano entre los Borregos Salvajes del Tec de Monterrey y los Tigres de la UANL, cuando salten al emparrillado de los Texanos de Houston para celebrar los 80 y 90 años respectivos de la fundación de sus instituciones académicas.

El estadio NRG de la NFL será sede de este primer enfrentamiento del clásico en tierras extranjeras, que tiene entre otros objetivos, promover a ambas casas de estudio y sus programas deportivos ante la población del vecino estado de Texas.

El partido, primera edición del “Mexican College Football Showcase”, se realizará en el contexto en el “Mes Nacional de la Herencia Hispana” que se celebra en Estados Unidos, comentó el rector del Tec, David Garza, en la presentación del evento en junio pasado.

Por su parte, Santos Guzmán, rector de la UANL, señaló que será un partido histórico por cruzar fronteras y será una experiencia integral para los deportistas.

En mi caso, a la vez de lamentar no poder asistir a este gran duelo, me despierta grandes emociones como ex a Tec, amigo e hijo adoptivo de la UANL y un periodista que en mis inicios tuve la fortuna de publicar mis primeras notas para las páginas deportivas de El Porvenir, allá por los años de 1986 a 1989, cuando inició toda una dinastía de los Borregos, mientras los Tigres vivían años de rediseño en su participación en las ligas nacionales.

Fue en el año de 1986 cuando siendo estudiante de comunicación en el Tecnológico, ingresé a colaborar en la redacción de El Porvenir, que era uno de los periódicos más prestigiados de la localidad y que los fines de semana tenía un suplemento deportivo llamado “Touch Down”, en el que me tocó publicar páginas enteras de futbol americano estudiantil, con planas estelares de Borregos y de Tigres en sus respectivas ligas.

Lo que para cualquier estudiante despierta emociones y pasión de poder estar en el estadio apoyando a sus colores, para mi era un privilegio de poder estar a nivel de cancha de cerca a las hostilidades y sentir las vibras inigualables de estas grandes batallas.

Tuve la fortuna de ver nacer una nueva era de los Borregos con Frank González, que no solo marcó su regreso a la Onefa, sino que estableció una hegemonía inquebrantable por varios años.

También me tocó la reestructuración de los Tigres que, tras una época dorada como Auténticos, con el fallecido Cayetano Garza, dividieron sus equipos en Oro, Azul y Blanco, para regresar años después al máximo circuito nacional.

Hoy, ambos son de lo mejor que tiene el país, por lo que el de este viernes sin duda será un duelo conmemorativo de clase mundial.

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