La carrera de un deportista de alto rendimiento, profesional, similares y conexos es corta. De ahí que la gran mayoría reciba contratos atractivos, campañas publicitarias y lo que sume para aprovechar esos años de auge para poder hacerse de un billete porque su vitrina dura a lo mucho 10 años y si son super atletas quizá 3 o 4 más.
Pero los primeros años de carrera serán para ganarse un lugar, así como los contratos jugosos que vienen de la mano. Esto aplica al deporte federado o profesional que quieras.
Pero, ¿qué pasa cuando ya haz hecho lo necesario para asegurarte y asegurar a los tuyos económicamente hablando? Muchos se caen porque se pierde el hambre.
Esa necesidad de devorarte todo a tu paso que te llevó hasta un cierto lugar alto sin que necesariamente haya sido la cima.
Profesionales que se han perdido en ese trajín de emociones, deseos cumplidos y dinero. Se esfuman, en muchas ocasiones porque el dinero les quitó el hambre.
¿A qué vienen estas palabras? Fácil. Si siguieron el juego de México contra Paraguay del Tour Molero USA de media semana, se habrán dado cuenta el cambio en la actitud del equipo mexicano.
Se perdió como quiera, eso sí, pero al menos divirtió por momentos, algo que hacía rato ya no pasaba.
Como quiera en USA les chiflaron, les dijeron de todo y ni no se diga a nuestro cerebro nacional.
Sí, también al argentino que por “plata”, así como dicen ellos, se deja manejar por los intereses corporativos del fútbol.
Esta versión tricolor, lo digo así porque ya me perdí de la cantidad de versiones que ha presentado (ninguna sin convencer), fue con jugadores que tienen hambre de ser vistos, de jugar una Copa del Mundo.
Corrieron, metieron, persiguieron, generaron oportunidades que los ya satisfechos (por estar seguros en la titularidad del Tri) ya no hacen.
Sí, los “viejos” del Tri, esos que ya han ganado el billete, a los que quieren las marcas para salir en todas las campañas mundialistas, los que ya no tienen hambre, sólo un ego enorme, ellos, no van a soltar el control de la selección. Aunque ya quedó claro que hay chavos que los quieren desplazar para luego hacer lo mismo, lamentablemente.
El día que el hambre no se pierda, ese día tendremos figuras que, cuando ya no puedan dar lo que la sangre nueva ofrece, sabrán hacerse a un lado, reconociendo a la nueva generación. Y no ahora, que buscan modificar esquemas de juego para seguir dándoles cabida.
Se acaba el hambre y el ego será el que alimente.

