Extraordinaria semifinal nos brindaron nuestros Tigres contra la máquina celeste del Cruz Azul, partido apretado, ríspido, trabado en la media cancha, una gran actuación de ambos equipos donde se respetaron al máximo.
En el partido de ida, siento que Tigres salió con el freno de mano puesto, Guido Pizarro respetando demasiado al rival salió timorato, en mi humilde opinión Rafael Carioca debió ser titular, es fácil escribir a toro pasado, pero Tigres da otra cara con él, en el campo de juego.
Termina el primer partido con empate 1-1, tuve el honor y la magnífica oportunidad de ver el partido desde el palco de una maravillosa familia donde estuve presente y viví en carne propia la pasión por su equipo el Cruz Azul.
Deseo mencionar a Doña Nata, una dama comprometida con toda su alma impulsando a su equipo, que fui testigo de su pasión por el Cruz Azul, defendiéndolo en todo y contra todos, les comentaré algo que ella me contó.
Estando ella en el hospital se despidió de todos, Doña Nata ya había decidido partir con el Creador, ella sentía que su misión de vida había terminado, pero su hijo el señor Víctor Manuel Velázquez Rangel le mandó a dos futbolistas del Cruz Azul a platicar con ella, estos caballeros la animaron a que su misión de vida aún no había acabado.
La convencieron de que se quedara, que el equipo y la institución la necesitaba, que era pieza fundamental en las metas que se han trazado, ser campeones de la ‘Concachampions’ y campeones de la liga mexicana de futbol.
Doña Nata, déjenme decirles que se tomó muy en serio la petición de toda su hermosa familia y de esos dos jugadores. Ahora, sigue al equipo a todos lados, se hace presente en cada partido apoyándolos y motivando a cada uno de ellos.
Mis totales respetos para esta bellísima dama, no voy a escribir lo que dijo, pero ella sabrá de qué se trata, a todos los que le tiran al Cruz Azul, la suya cada que vez que respiren, estoy de acuerdo con usted.
Doña Nata me hizo sentir que la pasión por el equipo de sus amores es infinita, se lleva en la sangre, en el alma y el espíritu, que nuestro padre celestial le brinde muchos campeonatos. Finalmente en el juego de vuelta, el Cruz Azul se impuso 1-0 y pasaron merecidamente a la gran final de la ‘Concachampions’ . El Vancouver será un hueso duro de roer, les apoyaremos todos y gritaremos “azul, azul, azul”.
Muchas gracias a Doña Rocío Velázquez Rangel y su esposo por su amabilidad y cordialidad hacia un servidor y a todos los directivos del Cruz Azul les deseo mucha suerte y que logren sus metas ya establecidas.
NOS VEMOS EN LA FINAL DEL FÚTBOL MEXICANO.
Muchas gracias por la gentileza de su atención y reciban un fuerte abrazo desde la Ciudad de las Montañas.


