El RH holandés rayado

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Que tranquilidad cuando sabes contratar, desde la cabeza hasta la base de la pirámide del fútbol, ahora todo va funcionando como debe en una etapa de reconstrucción para un club acostumbrado a la inestabilidad emocional de su directivo anterior.

Sin el tono fresa, sin el suéter al hombro aún con calor, sin correr a tu técnico de 40 puntos por venganzas personales, ahora parece haber regresado el tono de sensatez que se perdió con los tours de medios de un personaje que nunca supo tener autocrítica y creía saber más de lo que realmente su capacidad le dio.

El pastor Almeyda no es el principal cambio en Monterrey, sino el holandés que lo trajo, ese personaje que se mueve en la sombra contratando de manera más lógica y balanceada sin poner todos los huevos en una canasta, que por más española que fuere, simplemente no tenía la suficiente proteína para alimentar a una afición ávida de triunfos, no de los de 3 puntos sino de los que traen trofeos a las vitrinas.

No es tiempo de emocionarse de más, los rivales pesados apenas vienen y los triunfos de ahora son el oxígeno de mañana que ayudarán a acomodar las emociones de manera tal que este equipo aprenda a lidiar con la adversidad que ésta liga tiene. 

El departamento de RH se lució este verano y todavía deben seguir apuntalando la parte baja del equipo, central, contención y algún lateral son los siguientes pendientes para el señor que robamos al Feyenoord, que sólo él sabe porque se regresó a México, que algo tiene que enamora.

La gestión albiazul apenas comienza y el capital humano parece ser el adecuado, tanto capitán como marineros saben quien gobierna y no hay manera de correr a este técnico sin levantar sospechas de los verdaderos responsables. Ahora Ocampo vuela, “Tecatito” se lesiona menos y los chavos empiezan a tener oportunidades; los banca de siempre demuestran porqué están ahí y ahora las posiciones a reforzar se notan y se toma nota al respecto.

Almeyda es el pastor del campo, pero en la oficina llegó un profesional silencioso que no ocupa reflectores, solo que le presten la American Express del diablo para ir de compras por USA, el nuevo mercado favorito de todos.

Triunfos son amores y al menos hay corazón y un poco de fútbol, aunque sea con la chiquillada, pero se aprecia un estilo que se reconozca y provea identidad, una que genere orgullo, para olvidar las penas de los que siempre buscaron excusas en lugar de soluciones.

El camino apenas empieza, veremos a donde llegan en la búsqueda del campeonato perdido, pero al menos por ahora, el departamento de RH se ha portado a la altura.

¡Saludos desde el sillón!

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