El Vasco, y su autoridad lastimada

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Desde que era jugador, Javier Aguirre demostraba carácter. Como mediocampista en Chivas, América y Osasuna se le percibía un temperamento de líder.

Lo mismo pasó cuando se convirtió en entrenador. Ha llevado al seleccionado mexicano a dos mundiales, en Japón-Korea 2002 y Sudáfrica 2010. Es el actual adiestrador del Tri para esta nueva copa planetaria T-MEC de Norteamérica que iniciará en junio.

Además, ha tenido recorrido internacional en seleccionados de Japón y Egipto.

Pero ahora, la imagen del Vasco ha quedado severamente lastimada, como si lo hubiera atropellado una estampida de vacas.

Los dueños de los equipos le han pasado por encima. Han ignorado un acuerdo de la Liga mexicana para no convocar a los Seleccionados a la fase de Liguilla. Hubo un intento de asonada en su mandato. Él pidió que ningún convocado se fuera, y fue desdeñado, como si le hubiera hablado a la pared.

De hecho, algunos jugadores acudieron al llamado de los sueños y fueron a sus equipos. Al parecer hicieron entrenamiento por algunas horas con sus clubes. Pero tuvieron que guardar sus tachones rápidamente y enfilarse al Centro de Alto Rendimiento, para estar con la Selección, obligados por los Federativos, extrañados por el desorden que hubo en esa eventualidad.

Incluso, si finalmente se conjuró la rebelión y se mantuvo el acuerdo, ya se hizo un daño irreversible a este proceso de Selección y su relación directa con el desarrollo de las liguillas del circuito local y de la Concachampions, donde se mantienen vivos dos equipos mexicanos.

Y todo por un evidente vacío de liderazgo y ausencia de figura de autoridad en el balompié nacional, para evitar, inútilmente, que se convirtiera la sede de la Federación en la casa de la risa.

El entrenador y los administradores de la Selección tricolor habían acordado que les fueran entregados los jugadores convocados cuando terminara la fase regular de este torneo Clausura 2026, el último, antes de que empiece la justa mundialista. Y así se hizo. Todos los que estaban en la nómina del Tri acudieron al llamado de Aguirre para acuartelarse mientras se concentraban rumbo al gran evento.

Pero Antonio Mohamed, el técnico argentino de Toluca, hizo un llamado al desorden. Este miércoles 6 de mayo estaba programado el juego de semifinales de Concachampions ante Los Ángeles FC en la capital del Estado de México. Un día antes en conferencia de prensa dijo que había llamado, de refuerzos a dos de sus estelares para que participaran en ese duelo.

Inicialmente, creí que el anuncio era una broma. El Turco es un tipo tan atrevido que no me extrañaría un pronunciamiento como ese solo para alborotar la gallera y echarle algo de pimienta al caldo futbolero de liguilla.

No puede ser serio, pensé, si llama a romper ese pacto entre los clubes, solo porque él quiere contar con sus mejores piezas para buscar el codiciado trofeo de la Conca, que da un boleto al Mundial de Clubes.

Pero resulta que Mohamed sí se pronunció con toda solemnidad. Indignado, el dueño de Chivas demandó con justicia un trato similar y ordenó que sus cinco seleccionados regresaran a casa, para estar listos en el juego de vuelta de la liguilla ante Tigres, el sábado en el Estadio Akron. Se habían perdido la ida y eso les afectó en la contundente derrota sufrida ante los felinos de Nuevo León.

Para el mediodía del miércoles, la Federación Mexicana de Futbol parecía un aula de primero de primaria sin profesor. Había gritos, desorden, burlas y llantos. El futbol estaba descabezado con tantas contraindicaciones.

Imagino a los jerarcas de la FIFA mirando desde Zurich con desaprobación el caos mexicano a semanas de que empiece la copa del mundo.

Se convocó a una conferencia de prensa urgente. La instancia mayor del balompié doméstico lanzó un ultimátum muy serio, pero redacción risible: “Todos los jugadores deberán reportarse en el Centro de Alto Rendimiento de la Ciudad de México. Por instrucciones del cuerpo técnico, el jugador que no acuda hoy a la concentración quedará fuera de la Copa del Mundo”.

Parecía más el regaño hacia escolares, para amenazarlos por nop ir el sábado a la excursión al cerro. Chivas y Toluca, jalados de las orejas, ya sacaron comunicados para decir que se dejarían de boberías y regresarían a sus jugadores convocados. Lo que se ha buscado es que el balón se serene, después de la turbulencia.

Se ha comenzado a mencionar el nombre de Mikel Arriola, presidente de la FMF, como el responsable de abrir la Caja de Pandora, al permitir inicialmente, su anuencia a los Diablos para que trajera a sus seleccionados.

Otros responsabilizan directamente a Aguirre como quien irreflexivamente había cedido a los jugadores. De cualquier manera tuvo que enviar un mensaje pacificador en una conferencia de prensa. Si no se permiten preguntas de los reporteros, es malo el asunto, porque hay algo oculto. Dijo, en resumidas cuentas, que había unidad en torno al Tri, lo cuál, en los hechos, no se ha demostrado.

Ha quedada reducida la imagen del DT del llamado equipo de todos. No fue consultado para despojarlo de su plantel, ni para recomponerlo. Ha sido desdeñado por los entrenadores y los dueños de los equipos que movieron las fichas sin su anuencia que, supuestamente es indispensable para cualquier trámite de lo que ocurre en la cancha.

El daño ya se hizo, aunque todo regrese a como haya estado un día antes. Los equipos pudieron entrenar con los seleccionados de refuerzo. De alguna forma su presencia ayudó a incrementar el rendimiento del conjunto en las prácticas, lo cuál influirá en los juegos en los que participen posteriormente.

Y todo porque no hubo un jefe con suficiente energía para llamar al orden.
Luego del entremés cómico de este episodio, la imagen de Javier Aguirre ha quedado afectada. Habrá que ver, después de esta broma, cómo se lo toman los jugadores y si la afición lo sigue considerando el gran jefe del Tri.

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