Cómo se valoran los goles que no se anotaron y más los que se recibieron en momentos claves. Sin embargo, así es el soccer en todo el mundo.
Pero, más aún, así es la competencia en nuestro deporte de masas, cuyo sello comercial hace impredecible la definición final, a cambio del cúmulo de emociones que escurren en el ánimo de los futbolistas y de los aficionados hasta el último segundo de cada partido y hasta que los árbitros accionan su silbato para dar por concluidas las acciones en la cancha.
Y entonces habrá que considerar si desde el día 8 los Rayados de Monterrey se treparon al subliderato con un triunfo o empate ante los de Torreón, y al término de la jornada 17 los universitarios se anclan en el tercer sitio de la tabla general, si no se da la combinación de resultados que pocos esperan a favor de los auriazules, pues los capitalinos llegarán al Estadio Universitario muy crecidos, al arrasar con todo y con todos en fechas recientes.
Empieza un nuevo campeonato, muy corto, y ahí es donde el dinero sale sobrando, pues no hay rival pequeño, y una inspiración del momento de los jugadores o un diseño de los partidos por parte del cuerpo técnico y hasta un golpe de suerte podría inclinar la balanza al grado de que el último lugar meta en problemas al América.
Además, Emilio Azcárraga Jean le daría la razón a su directiva (Santiago Baños) por haber contratado al entrenador triunfador, quien llegó con la consigna de que este clube no está hecho para otra cosas sino para llevar a sus vitrinas cuanto trofeo se atraviese en su camino. O eres campeón, o no eres nada, dice que alega el magnate de la TV en México a los integrantes de su club.
Si no, basta ver cómo a Cruz Azul se le hicieron agua los millones de dólares para conformar un equipazo, que debió salir del sótano en este torneo para arañar la posibilidad de meterse a la pelea por el título. Ni el “Tuca” Ferreti pudo con el paquete. Así es nuestro futbol y su torneo permisivo.


