España dominó de principio a fin las acciones. Los argentinos buscaban en el corazón lo que las piernas ya no daban, marcando el cierre definitivo del Mundial 2026, donde los ibéricos monopolizaron un esférico propenso a ir con quien mejor lo trate.
Más allá de Messi y su liderazgo, Argentina se victimizó con las acusaciones de favoritismo y buscó arreglar al final con golpes lo que el vox populi sentía en este torneo, pero sobre todo el antagonismo del fútbol cortado, de ese cancherismo que es alabado cuando gana, pero odiado cuando pierde. Al final pudieron ir a penales, pero un descuido de Enzo echó al traste el esfuerzo de aguantar estoicos las embestidas españolas.
El dominio de España en el Mundial 2026
El futbol ganó porque es agradable ver a España, aunque sin rival, puede llegar a adormecer tanto toqueteo sin oposición. Los europeos se han encargado desde la era de Pep Guardiola en popularizar un estilo que encumbró a Messi, pero que ahora da frutos en su selección con un estratega que guió a unos jóvenes a ganar Europa y después el mundo.
Mientras España ha logrado una generación con identidad, Argentina se aferró a Messi y su buena prensa. El tipo bonachón que en público habla quedito, pero en privado ejerce su ley, y que en su grupo es leal para llevarlos a dos finales y lograr una. Si bien esta vez terminaron en lágrimas, hace cuatro años todo era felicidad y cánticos de la hinchada, pero hoy se sienten víctimas de todos y agarran a golpes al rival porque no aguantan lo que ellos hacen tan bien; ese estilo que solo funciona si lo aplican ellos.
El legado de Messi y las polémicas de la FIFA
Juzgar a un país por las palabras de pocos es un deporte mundial. Personalizar en una nación ser bonachona y gran anfitriona y demonizar a otra porque un comunicador pedante denosta a otros países, es tan injusto como normal, porque solo buscamos la excusa perfecta para sacar lo peor en nosotros mismos y sentirnos bien al respecto. Al final Argentina seguirá siendo potencia y España también, junto a Alemania, Brasil y los sospechosos comunes.
Por su parte, ver a Messi llorando en este Mundial 2026 no me provoca sensación alguna; es un jugador elevado al máximo nivel que muchos quieren poner como el más grande de todos los tiempos. Sin embargo, yo prefiero medir la grandeza por cada era, donde Pelé dominó, Maradona dominó y otros jugadores recientes fueron superiores en técnica y táctica, pero duraron poco por sus excesos y lesiones.
Lio es el más grande sobre Cristiano en esta etapa, caracterizado por su longevidad y profesionalismo en tratar a su cuerpo. Ganó trofeos inolvidables al lado de figuras históricas y ahora disfruta de vivir en Miami mientras su prioridad sigue siendo su selección nacional.
España ganó con buen futbol en este gran cierre. El árbitro no influyó porque cayó el gol y nos quedamos con la sensación de una final un tanto aburrida por el monopolio del esférico en los pies españoles, pero es el efecto de saber lo que haces y demostrar que eres superior al rival.
Vivimos una edición del Mundial 2026 llena de escándalos, señalamientos, mucho dinero y, sobre todo, pleitesía a una organización con más dudas de corrupción que beneficio social como lo es la FIFA. Esta entidad seguirá exprimiendo hasta el último centavo de todos porque nos encanta este deporte.
Que viva España, que viva el… solo España, la realeza me viene y me va.
¡Saludos desde el sillón!
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