Italia 90, mi segundo Mundial

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Voy hacia los 38 años en el periodismo y no sé por dónde empezar para enumerar por qué estoy tan satisfecho en haber elegido esta carrera profesional, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL.


He transitado limpio desde que empecé como reportero en el periódico El Porvenir en 1984, a alcanzar el nivel de periodista que te lo dan los años y la experiencia acumulada.

Podría enumerar muchas más satisfacciones profesionales que el periodismo me ha dado, pero terminaré con la siguiente que sucedió en 1990.

Cuatro años antes había sido enviado a varias sedes para cubrir el Mundial de México 86 por El Porvenir y, entre otros juegos, estuve en la inauguración en el Estadio Azteca.

En 1990 se llevó a cabo el Mundial de Italia sin la participación de México, castigado por la FIFA por el caso de los cachirules.

Tenía 26 años de edad y era el jefe de deportes del extinto Diario de Monterrey (hoy Milenio).


Un día redacté un proyecto de cobertura que uniría por vez primera en un evento internacional de esa envergadura a radio, prensa y televisión del poderoso Grupo Multimedios.

Ante el primer rechazo del entonces director editorial, Jorge Villegas, me sugirieron llevárselo directamente a don Francisco González, quien no tuvo dudas en aprobarlo.


Las semanas y meses siguientes fueron de juntas de planeación; de grabar programas para televisión y estar en vivo en radio. También hubo días de alegrías y tristezas, pero todo fue viento en popa.

A fines de mayo de 1990, con acreditación de la FIFA para cubrir el Mundial, viajé a Roma acompañado de Gustavo Moriconi, el portero activo de Rayados de Monterrey, contratado por Multimedios como analista.

Cuarenta días después, con 24 partidos cubiertos personalmente en las ciudades sedes, volvimos a Monterrey y me enteré por don Enrique Gómez Junco, entonces director comercial de Multimedios, que la cobertura había generado 400 millones de viejos pesos de ingresos por publicidad, y nuestros gastos fueron de 100 millones.


Siempre estaré agradecido con don Francisco González por la confianza que me dio. Seguro no le fallé, al contrario.


¿Y qué me faltaba en lo profesional? Cubrir unos Juegos Olímpicos. Y París 2024 cerré ese círculo.


Gracias a Dios, por tanto.

Nota: Esta es una actualización de una columna publicada en octubre de 2022.

twitter: @hhjimenez

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