Mauricio Culebro no ha dado una buena desde que lo sentaron en la silla eléctrica del Club Tigres de la UANL; se le dio la oportunidad y a mí parecer no la ha aprovechado.
Apostó por traer a Miguel Herrera y darle la batuta del equipo, juego tras juego ha demostrado que no le sabe al fútbol, no es ni director ni técnico, pero eso ya lo he escrito anteriormente.
Se le extraña al ingeniero Alejandro Rodríguez. Lamentablemente ya se retiró y nos dejó huérfanos, porque el adoptó este club como suyo, gracias a su inteligencia y buenas decisiones nos regaló una década de triunfos.
Ya no deseo hablar mal de Miguel Herrera, él está intentando que las cosas le salgan bien, pero no se rodeó de personal que le entienda a las estrategia del juego, y ese es su error, el barco se le está hundiendo.
El responsable del club Tigres no pudo, no puede, ni podrá enderezar el barco porque no le entiende al fútbol, tan simple como eso, es muy buena onda con los jugadores, se porta lindo con ellos, les hace la vida fácil.
El señor Mauricio Culebro cree que con solo dar de baja a Miguel Herrera salvará su pellejo, pero no será así, la afición Tigre le cobrará la factura, echó a perder todo lo magnífico que se había conseguido.
Ocho jugadores expulsados en 16 partidos ¿eso de quién es culpa?
Cuando no están “suspendidos” por tarjetas, están “lesionados”, eso es muy raro, ¿no creen ustedes?
Solo las individualidades nos han salvado de una temporada desastrosa, pero como sabemos solo los que son un verdadero equipo llegan a las finales.
En mi caso, ya estoy preparado física y mentalmente para recibir otra vez un descalabro al perder una temporada más sin ser campeón, que por cierto, ahora le toca al América, llevado de la mano de los árbitros, y del VAR.
Reciban un cordial saludo desde las aguas azul turquesa del Caribe Mexicano.


